Poesía joven hondureña 1970-1990 III

 

Karen Valladares.

Karen Valladares.

 

Karen Valladares, Tegucigalpa, 1984. Poeta, escritora, gestora cultural. Ex miembro de los talleres Edilberto Cardona Bulnes y Máscara suelta. Integró la asociación nacional de escritoras de Honduras (ANDEH). Codirectora de la revista metáfora, miembro fundador del movimiento literario Poetas del Grado Cero. Miembro de la editorial cartonera Grado Cero. Textos traducidos al inglés y al polaco. Publicó: Ciudad Inversa (Grado Cero, 2010) y en las antologías Sociedad anónima (editorial pez dulce, 2007), Antología 2017 nuevos poetas contemporáneos de América Latina (Miselena Caserola, Argentina, 2010), Recopilación de poesía femenina iberoamericana (Cascadas de palabras, 2010) y Canto de sirenas, autoras iberoamericanas. Barcos sobre el agua natal, antologia de poesía hispanoamericana, del siglo XXI, editorial Litoral. Sus poemas se publicaron en destacadas revistas de literatura principales Hispanoamérica. Ha participado en diferentes festivales internacionales de poesía.

 

Debo elegir la rabia
Debo elegir la rabia,

la furia, el llanto y el grito y la herida y otra vez la rabia.

 

Veo que corre mi sangre, que no es mi sangre,

y siento que aquí nadie puede ser feliz.

 

Ser feliz es una maldición.
Hay que vivir como si nada importara,

golpeándose el pecho; elegir la rabia,

tomar un poco de ron, y pensar que nada importa.

 

Elegir el fuego, el insulto, la voz irritada,

la queja, la mano empuñada, la casa vacía, la soledad, la mesa sola.

 

Vuelvo a elegir la rabia,

y pienso en toda la mierda que debo decir.

Esta noche será húmeda hasta los ojos,

y no por la lluvia de este invierno inconcluso.

 

Pienso en el invierno,

en las hojas cayendo de los árboles,

en el moho de las paredes, en el aullido de un gato, y me da rabia.

 

Vuelvo a elegir la rabia porque todo es una terrible porquería.

Nadie se ama, nadie se toma de la mano,

nadie se besa. El amor no es cierto.

 

Elijo la rabia para detener el tedio

de esta casa sin vida.

 


Follemos

 

Si quieres follemos hasta morir…

Manuel Vilas

 

 

Todavía respira el día.

Todavía mi cuerpo siente,
todavía mis piernas están abiertas,
todavía me encuentro con el cuerpo desnudo,
con los pechos erectos,
el vientre enfurecido.
Mis muslos sudorosos
mis pies descalzos bajo la sábana.
Toda dilatada,
toda yo húmeda
toda la casa excitada
todo el jardín oliendo a sexo.

Yo, la mujer desnuda,
sola, frente a vos,
para que me hagás a tu antojo.
Sacúdime,
estreméceme;
sácame los fantasmas
los espíritus inmundos,
mis demonios.
Arráncame los insomnios y las noches profundas.
Sácalo todo,
sacúdime, alborotá mi pelo, mis ojos.
Mi nombre lánzalo a las paredes, hacelo añicos.
Rómpeme. sin tabú.
Desaparéceme en tu cuerpo
erecto.
Desaparezcamos juntos,
en un grito,
donde nuestras voces se unan en una misma sombra,
una misma silueta, un mismo espejismo,
un mismo suicidio.
Una misma sangre.
Vamos, no hay tiempo suficiente.
Las horas se adelgazan, se vuelven transparentes,
hurañas, indiferentes.
Vamos, follemos hasta que amanezca
y se nos acaben los aullidos, los orgasmos y el Kamasutra.
Follemos vida mía, que nada interrumpa nuestra desnudez

 

 

Nelson Ordoñez.

Nelson Ordoñez.

 

Nelson Ordoñez, Tegucigalpa, 1974. Ingeniero, escritor, y crítico. Ha participado en diferentes actividades culturales del país. Docente universitario en la UNAH, licenciado en literatura por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.

Celebración de lo perdido

Las palabras calladas prolongaron mi voz
Y a cada reloj le fui aparejando la
Medida de nuestra pérdida.
Incubé el fuego para conservar de él
La ceguera de las cenizas
Y mi barca
La barca más humilde de todas
Inventó el mar
Para conocer la incertidumbre
De los naufragios
Encontré los besos
Para asegurar los derroteros
Del olvido
Y he de verte todavía
Para alivianar la carga de los espejos
Y las aguas quietas.

 

Pilato Nacido en los Años 70

La cara del mundo hecha para los rostros del espejo. Grandes relatos que van de uno a otro tratando de anticipar lo que simplemente esta ahí. Lo que subyace a sí mismo y se basta en sí. Las calles llenas de personas y los rostros con ojos entrecerrados frente a la pantalla del ordenador. La gran disección en la que nadie quiere mancharse las manos de sangre y mierda. Las palabras que nadie quiere sacar porque ya hay poco que nombrar. Los altares vacíos a los cuales ya no llega ni la tea o bota del profanador. Los reyes convertidos en nuevos becerros minimalistas dentro de frías oficinas antisépticas. Los cadáveres hechos para menester de una cámara.Argos, te veo y luego existes. Y queda la cara del mundo cuando se rompe el espejo.

 

Nocturno

Todo es un hilo oscuro.
Una voz desconocida
Me llama en la sombra.
La voz dice “ayer y dolor”.
Yo apenas abro los ojos
Y la penumbra es un mar,
Un cielo invertido donde brillan
Estrellas recién nombradas.

Fabio Castillo.

Fabio Castillo.

Fabio Castillo, Comayagua, 1974. Poeta y gestor cultural. Miembro fundador del movimiento literario LIENZO BREVE, actualmente publicó su libro de poesía la monarquía de los perros.

 

Ayotzinapa

No sos México.
Sos América Latina
que se desangra
en sus costas
en sus campos
en sus aulas de clases
en las lágrimas de una brisa ácida
que nos viene del norte.

No sos 43 razones para morir.
Sos 600 millones de gargantas afiladas
para degollar la indiferencia
de los carroñeros
que nos comen las vísceras
en cada luna llena.

No sos un caso más.
Sos una mancha en la historia
de un pueblo
que se muerde los talones
para no dar un paso atrás.
Sos el maldito evangelio del tiempo
que copula con la rameras institucionales
mientras sus escribas
beben cerveza
y escupen semen en la ONU.

No sos un problema.
Sos un reflejo de la mierda
en la que estamos hundidos
a vista y paciencia
de un río interminable de hijos de puta
que nos orinan la cabeza
y nos dicen que está lloviendo.

 

26
 
Te he 
estado esperando
en medio
del silencio
que me grita.
Las horas
se parecen al jade
y se derrite 
este tiempo que
pasa.
Hablo, hablo
y hablo,
pero no me escuchan
los oídos despiertos.
Estoy
parado
en
el centro de la palabra,
y te sigo esperando.

 

 

Murvin Andino.

Murvin Andino.

 

Murvin Andino, San Pedro Sula, Cortes. 1979, Ha obtenido los siguientes premios: Primer lugar Premio Oscar Acosta año 2001. Mención de honor Instituto Cultural Latinoamericano, Junín, Argentina. Aprovechamos la oportunidad para agradecer que haya preparado este dossier de poesía hondureña para los lectores de Círculo de Poesía.

Ritual

Un hombre acude limpio a su ritual de muerte.

El marinero que peleó alto en las batallas de la vida

cumple su promesa de la eternidad

y asiste a su angosta marcha en la península infinita de la noche.

Allí la luz resiste leve en los reflejos,

se acoge el fuego primitivo de los dioses,

se resuelven los barcos nómadas de la lluvia

y la antigua espuma plena

que nos fue negando la memoria.

El mar abraza todo,

el hombre se divide en estaciones y tragedias.

El agua inagotable obliga al vértigo común del horizonte.

Todas las islas son sagradas.

La distancia aclama un cuerpo

que se afianza inerme al infinito.

El hombre que anduvo la sangre última

y acortó los caminos eclipsados de la infancia violenta,

dobla su figura de ardor y fiebre para consagrarse,

se destierra al miedo

desde esa tormenta de tiempo y viento que silencia la vida.

Concluye el fuego milenario,

el pertinaz incendio anuncia el vuelo letal del albatros,

los átomos dispersos que invadieron la semilla final.

 

 

El otro mineral

Bajo las sombras de la costa violenta,

anclado a las cenizas de la eternidad,

el mineral crece aún encadenado a su marítimo engaño.

Anegado por el sórdido murmullo,

casi infame en su estigma inmaterial,

cumple el ciclo de lo inalterable,

su último eslabón de fuego y de ceniza

que fundió la tierra en su amargo frenesí.

En lo profundo, híbrido molecular de las estrellas,

gestando tempestades y diafragmas,

el otro animal náutico se aglomera

y todos los mares claman, las islas vuelven de su ciclo imaginario,

los barcos tristes de la madrugada se renuevan

con el viento estacional desde ese faro paralelo,

que reclama la furia.

Nada es secreto.

El agua viva escarba en la memoria

y como un pez herido, el hombre nada en su abandono,

destruye la voz de su inocencia,

la cúspide maligna de su nombre.

Ciudades infinitas e inconclusas,

melancólicas vitrinas de agonía,

terrazas infinitas donde el mineral se desvanece.

 

Armando Maldonado.

Armando Maldonado.

Armando Maldonado, Tegucigalpa 1983. Poeta y gestor cultural. Fundador del grupo literario «Máscara Suelta» y miembro del taller de poesía «Edilberto Cardona Bulnes» impartido por el poeta Fausto Maradiaga en la UNAH. Estudiante de la Carrera de Literatura en la Universidad Pedagógica Nacional «Francisco Morazán», y de la Carrera de Psicología en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Actualmente miembro de colectivo de poetas «Paíspoesible». Mención Honorífica en el Concurso «José Antonio Domínguez» de Universidad Nacional Autónoma de Honduras en 2005. Participó en el V Festival Interunivesitario Centroamericano de la Cultura y el Arte «FICCUA» 2007 (Nicaragua, abril de 2007) y en el I Festival del Poeta Inédito de Honduras «Sociedad Anónima» (Colectivo Paíspoesible, Honduras, septiembre de 2007). Aparece en las antologías: Caballo Verde (Taller «Edilberto Cardona Bulnes». Ediciones Cerezo Desnudo, 2006) y Sociedad Anónima, Memorias del I Festival del Poeta Inédito de Honduras (Paíspoesible, 2007).

I

La ciudad respira,

oigo su exhalación

de cerro iluminado

Su anatomía de ruido y asfalto se estira

en puntos cardinales que son calles,

parques, edificios, iglesias,

hombres y mujeres que todavía duermen.

Cuando su flora intestinal sale a trabajar,

recuerda cuando sus más intimas partes

todavía no tenían el herpes urbano

que ahora puebla sus comisuras de árboles caídos

y ríos de muerte líquida.

 

 

V

El placer es un pájaro monosilábico

que chorrea por los solitarios callejones,

y en los asientos traseros de los autos.

Los amantes han rondado las habitaciones,

sus dolorosos gemidos

simulan un orgasmo de tubería rota.

El placer

es un animal que juega a las escondidas

con las colegialas que duermen

y sueñan

con tizas y pizarrones

que ven debajo de sus uniformes cuadriculados.

Duerme

y una mano de polvo

acaricia

su punto G de concreto.

 

 

Fabricio Estrada.

Fabricio Estrada.

 

Fabricio Estrada, Sabanagrande, Francisco Morazán, Honduras, octubre, 1974 Sextos de Lluvia, 1998 Poemas contra el miedo, 2001 Solares, 2004 Imposible un Ángel (antología), 2005 Poemas de Onda Corta, 2009 ANTOLOGIAS Y OTROS: Cien Años de Poesía Política en Honduras, Roberto Sosa, 2003. Las Rutas del Viento, antología luso-española, Alfredo Pérez Alencart, Madrid, España, 2005 La Herida en el Sol, antología Poesía Centroamericana Contemporánea, Editorial de la UNAM, México, 2008 Viento en vela (Revista), muestra poética latinoamericana, Pablo Benítez, 2008. Sandino, orgullo de América, antología latinoamericana, Marcelo Lira – Chile. Cuerpo Plural, Poesía Hispanoamericana Contemporánea, Gustavo Guerrero – Instituto Cervantes de Madrid 2010 Articulos sobre cultura y política publicados en Brecha de Uruguay, Patria Grande de Venezuela, El Clarín de Chile, América Latina desde Abajo (Marco Coscione) Edición dominicana -2010 y artículos en Rebelión de Cuba. V Festival La Poesía Tiene la Palabra, Casa de América, Madrid-España, 2005 Invitado especial para el programa de Televisión Española Internacional “Casa de América”, junio del 2005.

El hombre infeliz

Resulta fácil reconocer
a un hombre infeliz.
Su pecho gira
como un cubo
de diversas dimensiones.
Ángulos y vértices
los caminos hacia su alma
tienen el margen abismal
de los abrazos posibles.

Su casa es grande
y de fórmulas y alambres cubierta.
Nada de ella con vida se escapa,
ni los ecos
ni la noche que dentro de ella
euclídica se fragua.
Es tan fácil golpear su mejilla,
una palabra de amor lo desbarata,
el paraíso se rompe
y caen pedazos
de sus guardias de bronce.

El hombre infeliz
engorda recuerdos
que saca a pasear por las tardes,
recuerdos rabiosos
que muerden el aire
y que se van abriendo paso
a dentelladas tristes
y a torpes gemidos vanos.

Hice tratos

 

Hice tratos

con los que coleccionan fotos

de familiares presos.

Yo mismo ayudé a ordenar sus recortes.

 

Soy de hierro.

El sur, mi enorme imán.

 

Algo se agrupa en mi corazón de lata,

alcancía de balas.

Llevo, también,

la estampa de un familiar preso y golpeado,

la primera de una torva colección de vanidades.

 

Soy de hierro,

tengo a mi ojo dando vueltas en la ruleta.

Ayer me perdí en las ventas de ropa usada,

perdí mi suerte más no el disfraz.

Era un necesitado,

pedía rebajas mientras rechinaba

la mandíbula oxidada.

Varios niños vinieron a mí con su abrazo

pero yo era de lata,

cortaba.

 

Mañana recontarán las urnas

donde fui elegido payaso.

Nadie admite la ley suprema

que hace de un místico un payaso.

 

La gente hizo filas interminables.

 

Fui elegido

espantapájaros de hojalata.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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