La tribu deja de ser un cuarto compartido para convertirse en una casa propia llena de habitaciones y espacios donde poder criar, cuidar y crear en común, un lugar para acompañarnos. La tribu. Una casa propia nace con la vocación de ser un espacio de diálogo, lectura y aprendizaje. Aquí tenéis vuestra casita, una pequeña y hermosa cabaña como la que Virginia Woolf tenía para escribir. Una casa propia.