Un poema de Uxue Juárez Gaztelu

 

Ilustración de Daniela Spoto.

Ilustración de Daniela Spoto.

 

Una de las chicas me ha dicho que los copos de nieve son grises por la parte de abajo. Pienso en la blancura, en la pureza imaginada. Pero la pureza se rompe. A veces, me cuentas que tengo una sonrisa pura, que mi cara –donde ahora cuelga un rostro- es pura. Que en Madrid habría personas que se enamorarían de mí. Me hablas de un banco que hay al pie de la cuesta Moyano. Una bolsa con libros y un mapa de Argentina. Geonomía. Los secretos que encierra el araucano. Las voces. Un chico oriental con gafas y mochila sacando fotos. Réflex. Caza y captura. Devoro brazos, mangas, huellas, otoños, uno tras otro, y después se sucederá otro y luego llegará el vacío. Y después, después ya nada. Sé que sigo aquí porque la botella de ron sigue apoyada a mis pies. Y por los coches, ahí, detrás de la frialdad del banco dibujado en mis nalgas. Soy borde contra la finalidad de la piedra. El banco termina, pero la grieta que resquebraja la piedra da paso a otra y a otra y a otra. La fisura se mezcla con las hojas para seguir cayendo, arando sombras, hasta alcanzar la tierra y depositarse ahí, escondiendo algo, siempre imprescindible y ajeno, bajo el barro. Y pienso que hay lugares en los que preferiría no estar cuando esa pureza se rompe. Preferiría no ver por ejemplo a ese hombre viejo que mira ahora a un par de chicos besándose. Chicos con gafas. Mochila casi idéntica. Labios idénticos. Desgarbados. Puñado de luz en los ojos idénticos. La certeza del amor. Preferiría, digo, no ver a ese viejo encender un cigarro y exhumar ese mirar-rasguño. Gafas oscuras. Mente nocturna en un desierto del que nunca ha partido. Allá adonde va, arrastra consigo la arena. La huella de un hueco tallado a base de un tajo, a base de sed y de grieta. Hay lugares en los que preferiría no estar cuando esa pureza se rompa, digo. Como esa escena descrita en el poema de Vaz, “los hombres buenos”. No tengas miedo,/ pequeña,/ que soy de los buenos/ y he traido muchas cositas./ Ella aún no puede quedarse/ preñada./ La madre la eligió por eso./ Y porque si/ es virgen/ el hombre bueno paga más,/ que cuentan que las/ virgencitas/curan las infecciones de los/ cascos azules.

Pero es que la pureza desgarra y todos nosotros nos desgarramos con ella. Llegados al fin, cuando ya la hemos perdido, abrimos los ojos y perdemos un párpado ante un muro que aguarda sin lindes.


Uxue Juárez Gaztelu (Pamplona, 1981) es profesora y poeta. En 2010 obtuvo el premio INJUVE en la modalidad de poesía y en 2014 publicó el poemario Así, Berlín (editorial Amargord). Bajo la lengua; bichos, su último poemario, ilustrado por la italiana Daniela Spoto, verá la luz dentro de poco (¡y esto la llena de alegría!). Ha colaborado con diferentes medios escribiendo reseñas literarias y forma parte de Poetika Kiribila, un grupo de artistas performativas junto a las que se ríe mucho y recuerda que la mecánica de las cosas suele ser imperfecta. Frente a esto, siempre queda la condición del vuelo.

En sus ratos libres, afina el oído, se detiene en silencio y descubre asombrada que, a veces, su corazón pequeño late como un elefante.

Tiene un blog: http://uxuejuarez.blogspot.com.es/

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