Poemas de Nieves Chillón

 

nieveschillón

 

 

Nieves Chillón (Granada, 1981). Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Granada y DEA, actualmente es profesora de Lengua y Literatura en secundaria. Ha publicado El asa rota (XXX Premio de Poesía Villa de Peligros, Diputación de Granada, 2015), Rasguños (I Premio de Poesía Jorge Manrique y Vinos de Uclés, Ed. Vitruvio, 2013 ), La canción de Penélope (XIX Premio de Poesía Mujerarte, Ayuntamiento de Lucena, 2011), Morning Blues (Ed. Cuadernos del Vigía, 2006) y La hora violeta (Colección Granada Literaria, 2004). Ha participado en las antologías Todo es poesía en Granada ( Esdrújula Ediciones, 2015), CON & VERSOS, Poetas andaluces para el siglo XXI (Ed. Isla de Siltolá, 2014) y La vida por delante. Antología de jóvenes poetas andaluces (Ediciones En Huida, 2012). También en distintas obras conjuntas, revistas, festivales de poesía o en colaboración con otros artistas.


Poética

Escribo para traducir a un lenguaje común el mundo que ocurre de piel para adentro. También hago la traducción inversa, la de contar con el lenguaje de las vísceras el mundo que veo de puertas para afuera. Durante mucho tiempo no tuve claro qué fin constructivo podía tener este ejercicio.  Ahora sé que se trata de una revolución interior que reivindica el poder de la palabra, del pensamiento, del trabajo de una mujer que quiere hacer frente al vacío de la ignorancia y el disimulado machismo de la literatura.

Selección poética

Autorretrato

 

 

Soy una muñeca rota cosida con hilo rojo.

Mi pelo rubio y sedoso cayó a tijeretazos

en mechones desiguales rubios y sedosos.

Estoy maquillada con bolígrafo

llevo tatuajes,

tengo envoltorio de chicle

en el compartimento de las pilas

y los labios pintados de rosa fucsia.

Olvidé lo que sabía decir,

pero me veo en ti,

soy tu imagen, dolor y semejanza.

Lo mismo que  Dios con sus criaturas

hiciste lo que sabías:

Crear,

jugar,

romper.

 

 

Off

 

 

Cuando se apague el latido de los transistores

y deje de fluir la electricidad por los circuitos en los huecos de las paredes

las muñecas se cortarán sus venas de pvc

sin que sus ojos de cristal derramen una lágrima.

 

Bajo las palmeras de luz azul y rosa

escuchando la oscuridad de las olas contemplaré el fin del mundo,

la muerte de los bisturíes eléctricos

la agonía de los perros abandonados en los quirófanos a oscuras.

 

Máquina de refrescos III

 

Acerco mi oído a esta lata de cerveza

para escuchar el mar lleno de espuma.

Si mezclo con mi saliva una pastilla azul

resucitaré esta noche en el esqueleto de un niño.

Las caracolas han quedado obsoletas.

Han clausurado las fuentes

para vendernos botellas de colores.

El útero mecánico escupe chocolatinas

las vejigas sintéticas contienen la sangre en los hospitales.

Si tengo que morir que sea con todos los píxeles en su sitio

y rezaré para esquivar el cáncer que sobrevuela mi tejado

mi ensalada

mi ordenador

mi teléfono móvil

cuando averigüe cómo o a quién dirigirme.

 

 

 

Juventud

 

Los niños y los jóvenes

al contemplar lo hermoso

sienten deseos irremisibles

de deshojar, romper

para ver cómo cruje la turgencia

quebrada de los tallos,

cómo un huesecillo se parte

y el equilibrio se dispersa en numerosas

y pequeñas escombreras.

 

Gota de sangre

 

 

Una gota de sangre

en la página 20

me dice que caemos

y que puedo vivir y morir

al mismo tiempo.

 

                                                (Todos pertenecen al poemario El asa rota, Diputación de Granada, 2015)

 

 

 

Luces

 

 

Las diminutas palomitas rojas que flotan en el agua

e iluminan cada una un recuerdo,

las mariposas blancas atrapadas en tubos de cristal,

la luz azul de las pantallas reflejada sobre las olas de mi frente,

 

prenderé uno a uno los hilos incandescentes de mi casa

y cada fósforo vivirá entre mis dedos doce segundos luminosos

porque tengo la nieve metida entre los huesos y este invierno

ya no tengo más luz que un nido de serpientes asomadas al techo

ni otro calor que sus lenguas eléctricas a un centímetro de mis pechos

con su sangre tan helada como la mía propia

cortocircuitándose de frío.

 

 

Beginhof

 

 

Desde este jardín se abarca

la redondez del cielo

 

los árboles miden la diferente

estatura de nuestra fe

 

los cristales de las ventanas

parten por la mitad dos siglos

idénticos en la manera

de escuchar a los pájaros

y en el hambre furiosa de ser libres.

 

 

Pronuncia erizo

 

 

Pronuncia erizo

y que un rayo de sol

me peine el vello rubio de mi brazo

 

escribe con la uña

every day is like sunday

y ordena copiarlo cien veces

para que me lo crea,

 

llévate lejos la palabra

pájaro y deletrea

amor y espinas

cuando la luna crezca

invocada por la mentira

de los poetas.

 

Cada vez que las dices

otro golpe de remo

me aleja de tu orilla.

 

Adiós a Penélope

 

 

He decapitado definitivamente a Penélope

por sumisa

por no reconocer

que Ulises ya dejó de ser Ulises

por convertirse en un pájaro violeta

enjaulado en un taller de costura

por su libresca paciencia

por vivir de las rémoras.

 

 

 

Revolución

 

 

 

He decidido hacer

una revolución

la de llevar un hijo dentro

y escuchar nunca

lo imaginé de ti.

 

Anoche tropecé

con el bordillo de una acera

había más gente

pero nadie se percató

cuando caí, me levanté

y mi hijo no supo responderme

si sentía dolor

después me pareció anacrónico

decir malditas aceras mal iluminadas.

 

Hoy he salido al campo

con mi perro y mi hijo dentro

y he escuchado a dónde vas

sola.

 

 

A las poetas musas

 

Renunciad a vuestro oficio de inspirar sus poemas.

 

Renunciad a escucharles y hacedlo en la medida en que escribís

y os dais cuenta de que mienten

en cuestiones de equidad y política pero opinan

sobre la pertinencia de buscar compañera

muchísimo mejor que un compañero de piso,

 

renunciad porque habréis renunciado a callaros.

 

Renunciad a vuestro oficio de acompañarle como oficio

mientras los pies os piden seguir otro camino.

 

Renunciad a pesar de la niebla a pesar de los amigos comunes

a cuya puerta a oscuras golpearéis sin que nadie os escuche.

 

Renunciad y caminad en la penumbra a la que tanto teméis

porque desde ahí se ve más claro,

aunque haya que gritar también más alto,

en la noche pastosa de la punzante y luminosa libertad.

 

                                                            (Todos los poemas anteriores son inéditos)

 

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