El vientre en llamas. Breve antología poética sobre la maternidad

 

8

 

 

 

 

JUANA CASTRO (Córdoba, 1945)

 

 

TODOS LOS DÍAS

 

Como un huracán, desde el silencio

me silba tu dolor, como si fuera un látigo,

y la lluvia no cesa

de dibujar tu risa en las aceras.

 

Todos los días

te morirás cantando

y yo te sentiré

tan solo sobre el tiempo

donde mi voz no alcanza

a despejarte el miedo de ser niño.

 

En las sienes me queda

la huella cristalina de tu paso,

tu infancia vertical, contra la nada

que siempre amuralló tu corazón de viento.

 

Y me quedan las manos, concavidad pequeña

donde fuiste granando y desgranando

en un polen fluvial las primaveras.

 

Tu molde en la mañana me desgaja

cada entraña de flor que me dejaste

y las fibras por dentro se me peinan

desenredando un pan como un cuchillo.

 

                                               (De Del dolor y las alas, 1982)

 

 

 

 

CÁLIZ

 

 

Y ahora soy

tan igual a ti, madre,

que no me reconozco en el cristal

de este retrato tuyo tan presente.

 

Si supieras que todo

lo que de ti he odiado y maldecía

ahora en mí lo descubro

tan exacto y reciente como el cerco

de una piedra en el agua, repetida.

 

Vengo a verte de nuevo.

Tócame, pon mis dedos

aquí sobre tus llagas, y ábreme

esta rosa de espinas del costado.

 

Soy tan tuya que el mar

tu voz copia en mi voz para su canto.

Y me despierto, y en la hora vivo

tu misma inmensa sed, esa que siempre

en tus huesos vacíos

irremediable ardiera.

 

Yo no soy tu fantasma, quiero

crearte ahora en el filo

de quien te dio mi ser, resucitada.

De muerta a muerta, dime:

¿Quién amamanta a quién, serpiente mía?

 

  (De No temerás, 1996)

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

 

7

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

MARÍA GARCÍA ZAMBRANO (Elda, 1973)

 

 

soy capaz de vivir bajo tierra con tu rostro como única luz

he pactado con los alacranes una dulce muerte para el futuro

solo somos presente y escuchamos el caer del agua en la compuerta

este río es nuestro caudal para todas las estaciones

el trato será permanecer dentro la una de la otra como crisálidas enamoradas

 

tú eres mi hija pero yo soy tu hija: guíame

 

Inédito

 

                                            

LA TRISTEZA

 

Todas las madres que soy debíamos hablar

aproximar posturas

organizar un plan de acción para que no se desparramen

leche

lágrimas

suero

medicamentos.

 

La madre bandada de pájaros que espera la primavera

para regresar a su nido

sentada en la única silla que no está rota.

 

La madre jeringa de leche para un gorrión se posa

en la ventana.

 

La madre en carne viva sin ninguna medicina que la cure.

 

La madre esperanza que ata sus dedos al viento y anhela

la mueca que suture de una vez

la herida.

 

Todas las madres reunidas alrededor de un cuerpo

que redime

con su escasos centímetros

resolvemos:

hilvanar con un hilo esta tristeza

la desesperación de no ver a LA HIJA

solo un cuerpo que se desborda

e inunda los ojos

la boca

el corazón.

 

 

  (De La hija, 2015)

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

6

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

ISABEL NAVARRO (Petrer, 1977)

 

 

MATRIOTSKA
Todavía no te has abierto
y ya hay una tribu dentro de tu cáscara.
Entre la biología y la cultura
madre, tías, primas, hermanas, abuelas, vecinas y cuñadas
te asedian el insomnio.
Se alborotan
en el silencio embrionario de tu cuerpo.

 

 

PARTO II
Te sajaron el vientre.
Te encharcaron el cuerpo.
Te crujieron el útero.
Te aumentaron la dosis de benzocaína.
Te preguntaron sobre apellidos
y tú balbuceaste sobre lindes y matojos.
Para sentir difuso,
(como en los autos de choque)
cerraste los ojos
y esperaste el impacto.

Nacer no es una metáfora,
es un estrépito.

 

 

 

(Ambos de Cláusula suelo, inédito)

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

5

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

MARÍA RAMOS (Almería, 1983)

 

 

Eres la mujer

que camina

 

con una niña

sobre los hombros

 

 

la que erosiona sus manos

para ofrecer ternura

 

la que levanta la vista

y se enciende entre la hierba

 

 

pronto

a la que enseñaron pronto

 

que el pecado

tiene forma de manzana

 

forma de vagina

 

 

insurrecta

 

sacrifical

 

 

 

eres la mujer

 

que descubre las vocales

en la garganta de su hija

 

la que limpia la fruta

 

la que tiembla

lentamente

 

sobre el blanco infinito

de las horas

 

 

la que se desnuda con ella

 

la que se duerme con ella

 

la que se separa de su lado

y entonces respira.

 

 

 

Eres la mujer

indiferente

 

 

instinto

de supervivencia

 

frente a instinto

maternal

 

 

aquella que durante siglos

 

abandonó a su bebé

en manos de la nodriza

 

 

la que ahogó sin dudar

a su octava hija

 

la que dejó sobre el hielo

los cuerpos deformes.

 

 

 

Eres la mujer

mundana

 

la que brilló

socialmente

 

y dejó de amamantar

 

rechazando

pudorosa

 

el olor

dulce y ácido

 

el olor 

de su leche

 

 

lejos

 

los hijos

 

lejos

 

 

las cabezas

rojizas

 

las cabezas

gritonas

 

tras abandonar

las caderas.

 

 

 

Eres la mujer

 

voluntariamente

estéril

 

 

eres la mujer

preciosa

 

 

la incroyable

 

la merveilleuse

 

 

la que buscó

durante años

 

los destellos del mundo

 

y se adentró en los salones

 

y soñó con encarnar

la libertad de los hombres.

 

 

 

Inferior.

Materia pasiva.

 

Aristóteles.

 

 

Procreadora.

Sumisa.

 

Rousseau.

 

 

Deficiente.

Masoquista.

 

Freud.

 

 

 

Eres la dulce mujer grávida

 

del siglo

diecinueve

 

escuchando por primera vez

las normas

 

del amor infinito

 

del amor maternal

 

absorbida por la rutina

recogida en el regazo

encerrada junto a las alfombras

 

 

 

eres la madre pelícano

 

picoteando su tórax

hasta sangrar

 

para resucitar a sus crías

 

 

una diosa de cuatro brazos

 

el caos imprescindible

desde el que ensancha la luz

 

 

la cavernosa

 

la celeste

 

 

la que no supo amar

y entonces localizó

la imperfección de su siglo.

 

 

 

Eres la mujer

histérica

 

 

el útero

se ha desplazado

 

hacia los límites

de la cabeza

 

 

eres el ángel

del hogar

 

 

aquella a la que lo doméstico

conduce

 

silenciosamente

 

hacia el suicidio

 

 

físico

simbólico

 

emocional

o ficticio

 

 

solo algo rosa

tan solo un mueble

 

 

la que entona las nanas

 

la cuestionada

en su capacidad

 

la que es consumida

por la exactitud del fuego.

 

 

 

Eres la mujer

 

alrededor de la cual

 

se extiende

la inmensa marea

 

de los comportamientos

válidos

 

de los comportamientos

punibles

 

 

anegada por los milenios

 

imprimida tu médula

 

 

el amor

deberá comenzar

 

en tu vientre

 

 

el amor

deberá tocar fin

 

en ti

 

 

 

eres la mujer

 

que se desdobla

y recuerda

 

 

 

la que contempla el reverso

 

la que traspasa el umbral

 

la que desea elevar

sobre la inercia

 

las preguntas adecuadas.

 

(De Siamesa, 2015)

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

4

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhLuz Phhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

LUZ PICHEL (Pontevedra, 1947)

 

 

 

el sur mamá maría

al sur no te he llevado      ni a la estación del sur

para que vieras    planta 0      planta 1      planta 2

vista xeral

los precios los mapas los tickets los recorridos las

páginas del sur     las noticias      la cruz tan guapa

he de ir un verano contigo al cielo a ver la cruz del sur mam

el sur en todas las linguas do mundo      tu nombre

de madre     en todas las estrellas      en todas

las vías de la leche

na nosa lingua ruin bonita nai

sur en francés escucha bien      sur la table

sobre da mesa do sacrificio abríase a rapaza aquela

sur le pont d’avignon

l’on y danse l’on y danse

sur–face

que fan?

quen fai o sur?

quen constrúe o sur? quen aproveita o sur?

quen se aproveita?

les beaux messieurs font comme ça

et puis encore comme ça

(bang bang bang

un gesto guarro)

sur le sable se arrastraba la cobra del miedo

sobre la arena dejaba grabadas       sus eses

vista general mama      estas serán las eras de la memoria

l’on y dance tous en rond

les militaires font comme ça

(bang, bang bang

un homicidio      un niño)

et puis comme ça

les beaux messieurs e les militaires

construcción del sur mamá patricia mare mâe

el nuestro el de ellas les belles dames

les belles dames dansent

elles font comme ça

et puis encore comme ça

o sur mamá eva mamá álvaro rafa      guadalupe

francisca

rosalía      alfonsina      federico      emily      luis

mamá manuel

mamá manuela /

onde medraron as túas canelas      migratorias

fracas na tabla do sacrificio

un día vamos a ir todas juntas allá hasta el sur      mamai

aún nos han de ver danzar sobre la ese de la cobra

e puis encore danzar

vamos a ser todas unas bailarinas de primera        mamá noelina

e os músicos farán así e así e así

e despois aínda si es caso outra vez así / comme ça

 

 

                                     (De tra(n)sumancias, 2015)

21

 

Con mi lengua de madre lavaré tus heridas,

mi amor.

Te abriré las puertas de la casa

y te haré un caldo limpio

y pondremos en orden las paredes, los botes,

y todos los letreros de las fincas

que emborronaron con el líquido del odio.

Quiero borrar el odio de todas las señales.

Escupieron tu nombre

y te lanzaron piedras hasta acabar con los vallados.

Tu nombre con orín en los muros

con vinagre en los sobres de las cartas

y en las pantallas de los televisores.

Tu nombre con saliva de odio de siglos.

He aquí mi cabeza bien alta en busca de tus labios,

amor.

Mis manos altas atentas a tu cuello,

la altísima garganta del olvido cantando

el penúltimo

canto

del dolor.

 

(De El pájaro mudo, 1990)

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

3

 

BEGOÑA CALLEJÓN (Almería, 1976)

 

 

 

CENICIENTA EXPULSADA AL PAÍS DE LAS CALABAZAS

 

 

   Un día más permaneceré aquí sentada. A las puertas de Ildaboth.

   Cuando pienso en los años en los que he creído que mi madre estaba muerta, siento ganas de arrancarme los ojos y entregárselos a ella. Pero ¿cómo cerrar la herida? Muchos me amaron porque me parecía a ella. El sexo me dejaba un sabor amargo. Reloj ausente de memoria. Tus dulces ojos verdes se escudaban ante el ocaso. Loba ingenua que cruza el bosque. Este nuevo país que se abre ante mí está cubierto de gotas de oro. Las cenizas quedaron atrás. Ahora soy la mujer que inventa un nuevo baile. Que escucha el rumor de los cascabeles en este lugar tan lejano. Soy un animal perfecto encerrado en un corazón que llora.

   El tiempo se ha dormido en una jaula invisible. Sus barrotes pueblan mis sueños en espera de una triste mano amiga que me guíe hasta mi destino. Sé que los suburbios me la entregarán. Voluptuosa. Como una puta virgen. Mataría a todos esos desgraciados que me dicen que no saben dónde está. Los ahorcaría. Destruiría sus sueños. Rompería por fin el espejo. Siento frío en los pies. Está empezando a nevar. No quiero ser otra cosa que un suspiro, no quiero saber si tú también me buscas no quiero mirarte a los ojos porque entonces dejaría de buscarte. Toda la noche escribo nuestro encuentro. Hiciste de una niña un monstruo. Hiciste que te creyera muerta. Papá solo te obedeció. Te odio. Maldita ramera.

   Miro a la estatua de fuego. La abrazo. He implorado tanto a lo largo de los tres días que llevo aquí que una lágrima ha caído por su mejilla.

   Un pájaro negro vuela sobre mí. ¿Es un duende? Rompe el viento. Me mira, se ríe de mi soledad.

   Coger.

   Morir.

   No volver a mirar.

   Alguien canta una canción al otro lado de la puerta. En el jardín. Parece que le tiran piedras. Su cabeza sangra despacio.

   Una voz dice:

   – … pasa, aquí solo verás lo que quieras ver. Calabaza o zapatito de cristal…

   Estoy mirándote con los ojos cerrados.

   ¿Alguna vez has olvidado algún recuerdo?

   ¿Quién será el que nos llenará de palabras y de dibujos estas hojas en blanco?

   Allí está el castillo clavado al fondo de la ciudad. Llegaré hasta él.

   ¿Tú también sueñas? Cada una con su grito de guerrera.

   Vence.

   Algún día volveremos a encontrarnos.

 

 

(De Cenicienta en sangre, 2010)

Los dolores del parto no son míos,

son tuyos. Un bebé grita en algún

lugar. No soy mortal. Los adulterios,

como cordón umbilical, sonríen

al relámpago. Hilo a hilo tejes las

partículas del aire. Abre tu boca

repleta de falsedades. Tengo las

manos llenas de muerte. Tatúo

una y otra vez los vaivenes de mi

cerebro. Plath, soy un grito de dolor,

de ausencia, no una muñeca feliz en

su cocina. Cánceres en los árboles,

piedras en el camino, espejos donde

me escondo con las piernas cruzadas.

 

(De Cuando llegan las abejas, 2012)

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

2

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

ANNALISA MARÍ PEGRUM (Palma de Mallorca, 1983)

 

 

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

[11:19]
Coser pequeñas alas
en los estribos
y colgar las piernas.
Mirar el reloj :
a punto de partirme en dos,
a punto de parir-me,
a punto de.
Entrañas cubriendo entrañas.
Y no sentir
y no sentir nada
ni siquiera los puntos
ni siquiera asco
al ver de reojo la bolsa
escurridiza y púrpura,
no sentir nada,
no sentir
sino   ser
el flujo del colostro
vertiéndose / en su boca diminuta
sino    ser
[once horas diecinueve minutos]
[once horas diecinueve minutos]
huérfana del vientre
la blanca leche / que nutre a dios.
Inédito

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

1

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

DIANE DI PRIMA (Nueva York, 1934)

CARTA REVOLUCIONARIA #22
qué quieres
que aprendan tus hijos, ¿te importa acaso
que sepan de factorización, de fórmulas químicas, de teorías
numéricas, ecuaciones, filosofía, semántica
lógica simbólica, latín, historia, o así la llaman, que no es más
que la simple historia del hombre occidental, la menos interesante
de las infinitas manifestaciones sobre este planeta ?
//
¿te importa acaso
que sepa alimentarse en medio del bosque, colocar de nuevo
un brazo roto, arreglar
su ropa, cocinar comida simple, ayudar a traer al mundo
un ternero o un bebé? a pesar de los coches,
¿no debería saber correr ?
cómo aprenderá estas cosas, acaso las aprenderá
aislado en una caja hecha de yeso, encerrada
en una caja de cemento llamada « escuela », papel entre sus manos
todo el santo día, sin moler arcilla ni mortero, sin
pigmentos, sin plantar en la negra tierra un puñado de semillas
llegada la primavera, cómo sabrá
atrapar un conejo, construir una balsa,
orientarse gracias a las estrellas, encontrar un suelo seguro
sobre el que dormir? ¿qué habrá hecho todos esos años
encerrado, como si el planeta no fuera más que un vehículo
con el que pasear nuestros inventos plásticos alrededor del sol ?
Inédito en español. Traducción de Annalisa Marí.

Las ilustraciones son de Elena Ramos (México, DF, 1995). Pintora e ilustradora mexicana, ha participado en exposiciones colectivas, e ilustrado algunas publicaciones independientes. Actualmente se encuentra estudiando la licenciatura en Artes Plásticas.

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *