Diario de los líquidos amnióticos VI

11325238_1452599868404021_2071376378_n

Nos mudamos otra vez. Siempre estábamos de mudanzas. 
Doris Lessing
 
Han pasado ya algunos meses desde que te escribiera por última vez. Ha pasado el verano, nos hemos mudado (siempre nos estamos mudando), nos hemos casado. Algún día habremos de explicarte que nos casamos contigo ya dentro, que fuiste testigo. Quizás nos odies por ello.
*
Durante los primeros meses fue más fácil llevarte dentro, apenas existías, eras apenas un píxel abstracto. Pasados los primeros meses de náuseas, vómitos y mareos, llegar al verano en plenas facultades físicas y mentales fue un regalo. Fuimos a la playa, nadamos, hicimos un amago de acariciar los peces y a veces los asustamos; viajamos en coche y nos amamos; dormimos en camas de extraños y poco a poco, en el reflejo del espejo que nos desnudaba cada noche, empezamos a constatar tu existencia. Acariciamos tus formas y empezamos a imaginarte. Tu padre empezó a susurrarte palabras de amor. Después de las náuseas y los mareos, el verano fue una pausa dulce e inesperada. Apenas vientre, apenas nada. Entonces aún eras algo abstracto.
*
Triangles are my favorite shape
ALT-J
Ahora, en septiembre, mientras todos vuelven al colegio o al trabajo, la casa se ha quedado vacía. Es en silencio que observo cómo cabalgas dentro de mi vientre. Septiembre es mitosis. Septiembre es sabernos ridículos al colocar los altavoces cerca de mi barriga. Septiembre son los médicos, visitas a hospitales y la cuenta atrás: dos meses marcados en rojo en el calendario. Es septiembre, somos un triángulo de otoño que florece, tu padre tú y yo nacemos en ti.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *