Cuatro poemas de Sara Uribe

11. Baldío

 No quiero despertar no quiero despertar no quiero

            despertar no quiero despertar no quiero despertar

            no quiero despertar no quiero despertar.

Todas las mañanas es 17 de enero de 1874.

Tú no lo sabes. Mi apellido es Búnker.

No quiero despertar. Mi nombre es Eng.

 

 

7. Esta es la habitación de las suturas,

dice el rótulo

 

Esto es un sueño. Te quedarás quieta un rato y todo estará

bien. No has visto sino el fondo de la sombra, los restos de

la demolición de algo (…) Pasará.

             MARÍA NEGRONI

  

Todavía estoy huyendo y ya desmantelan el escenario. Ya

            las lumbres para sí reclaman los muros, las plazas las

            fortificaciones. Una ciudad de utilería que a sí misma se

            consume, que abandono a mansalva, sin miramientos.

Bajo telones se calcinan los contornos.

Admonición es índice, hemisferio.

Arden los maniquíes tras los aparadores. Su humareda

            tiene mal colocada la etiqueta del precio. Los saldos.

            Las cenizas. Las calles adquieren la densidad del

            desahucio.

Hay pájaros alejándose del incendio pero no son reales.

            Me advirtieron: si minúsculo el corazón, artefacto,

            empuñadura. Yo olvidé darle cuerda al mío, por eso es

            que me marcho así, sin avisar a ninguno. Por eso es que

            en mis sueños las ciudades ya se esfuman.

Por eso el hábito, la incandescencia. El vano lenguaje de

            las despedidas.

 

 

9. Lusus Naturae (versión acústica)*

 Nacidos en el reino de Siam dos hermanos cuyos cuerpos.

Dos hermanos. Por un maravilloso capricho de la

            naturaleza. Unidos como si fueran cuyos cuerpos uno.

A Londres llegaron. El jueves 19 de noviembre de 1829.

Uno. Dos hermanos para su examen. Por un maravilloso

            capricho. Ante los más eminentes profesores de cirugía

            y medicina. Cuyos cuerpos.

Dícese de la metrópolis. Algunos caballeros son

            actividades de ciencia y literatura.

Para que a través de sus reportes. De ser favorables.

            El público seguro estar pudiera.

El público. De los cuerpos. Del capricho de los nacidos

            en Siam.

De que la exhibición proyectada. De estos admirables

            y extraordinarios jóvenes. No es bajo ninguna

            circunstancia. Decepcionante.

Que no hay nada ofensivo a la delicadeza en dicha

            exhibición.

Que no hay nada ofensivo. Que estos jóvenes.

            Por un capricho. Están en posesión de buena salud

            y extraordinaria fuerza corporal.

Uno. Dos hermanos que manifiestan todas las facultades

            de la mente.

Y parecen. De hecho.

Y parecen, de hecho.

Disfrutar de un estado de perfecta felicidad y contento.

 

*Extractos de la declaración firmada por el más eminente profesor de cirugía y medicina en Londres. Salón Egipcio. Picadilly, 24 de noviembre de 1829. Honorable Leigh Thomas. Pres. Real Col. Cir.

 

  

1. Chuun-Inn

 Eng Búnker murió de miedo la mañana del 17 de enero

            de 1874.*

Nunca fue lo que se dice: un hombre solitario.

Nunca. A todas partes en compañía.

Lo despertó la noticia de que Chang Búnker. El hermano

            al cual había estado unido. Perímetro del limbo: nueve

            centímetros de largo, veinte de circunferencia.

Durante más de sesenta años. El hermano esternón

            abdomen. Flexible como era. Epidermis bajo epidermis.

Elongación. Caudal que lo hizo sombra. Boxeo de sombra.

            Sombra de sí.

El hermano réplica de su costado. La mirada extraviada.

            Había. Por fin.                        

Desaparecido.

           

*El examen post mortem realizado en el College of Physicians and Surgeons de Filadelfia reveló que Chang murió por la rotura de un aneurisma y Eng, de miedo. 

Sara Uribe (Querétaro, 1978) Desde 1996 radica en Tamaulipas. Licenciada en Filosofía. Premio Regional de Poesía Carmen Alardín 2004, Premio Nacional de Poesía Tijuana 2005 y Premio Nacional de Poesía Clemente López Trujillo 2005. Becaria del FONCA, 2006-2007 y del PECDA, 2010 y 2013. Ha publicado: Lo que no imaginas (CONARTE, 2005); Palabras más palabras menos (IMAC, 2006); Nunca quise detener el tiempo (ITCA, 2008); Goliat (Letras de pasto verde, 2009); Magnitud –en coautoría con Marco Antonio Huerta– (Gusanos de la nada, 2012); Antígona González (Sur+, 2012) y Siam (FETA, 2012). Poemas suyos han aparecido en publicaciones periódicas y antologías de México, Perú, España, Canadá y Estados Unidos.

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