Diario a lomos de una cierva I

 

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Soy Lara, Alcázar Miranda, nací en un pueblo de la Cuenca del Nalón, en la cuenca minera de Asturias. Mi apellido y mi nombre son sistemáticamente mal escritos por la prensa, la cual ya me ha servido material suficiente para bromas entre mis más allegados. Historiadora del Arte, artista, pero sobre todo activista, feminista, atea, republicana y de izquierda.

Cuando me propusieron colaborar escribiendo un diario dije que sí, sin dudarlo. Normalmente cualquier proyecto que esté relacionado dentro del feminismo me interesa. En este caso recuerdo bien que no sabía por qué semana decidirme a la hora de escribir… Todo cambia mucho de un día para otro.

Mi vida se caracteriza por encontrarse constantemente bajo el influjo activista. Mis amigxs suelen decir que nunca descanso. Y como FEMEN, menos. Hace dos años decidí que era una buena idea embarcarme en una nueva andadura dentro del activismo, algo más allá de reuniones, de proyectos escritos, de conferencias y discursos, algo cuyo eje central fuese la acción. Estaba cansada de oir “como dijo…” “como sostiene…” y un número infinito de nombres de feministas, a las cuales amo, pero de las que pienso que en su momento escribieron libros no sólo para ser leídos sino para ser puestos en práctica.

Necesitaba crear, reaccionar, salir a la calle y encontrar la forma de enfrentar los problemas que siguen oprimiéndome a mí y al resto de mujeres dentro del sistema patriarcal. Ponerles cara o, en otras ocasiones, quitarles la careta a aquellas personas que constituyen pilares dentro del sistema violento que es el patriarcado.

FEMEN, era la respuesta. Por medio de la acción, las palabras y la imagen conseguía crear un mensaje en si mismo que polarizaba el asunto a tratar: o estabas a favor del opresor, o de las oprimidas. Hoy, soy yo también una de esas activistas que contribuye a que la sociedad despierte y que con la misma intención intenta atrapar el coche del ex-jefe del fondo monetario internacional Dominique Strauss-Khan, o se sube a la barandilla del palco del Congreso de los Diputados para exigir conservar un derecho fundamental para las mujeres como es el aborto.

Por ello, mis días y mis horas se gestionan en base a mis ideales políticos, así como mi economía, mis relaciones, mis amistades y mi ocio.

Entiendo que para muchxs es difícil entender que las activistas de FEMEN funcionemos, trabajemos y condicionemos nuestras vidas tan sólo en pos de una utopía, pero así es. Yo, por mi parte, vivo con la conciencia tranquila sabiendo que con mi activismo he dejado de esperar y estoy haciendo que ocurra. Creo que la alianza internacional de todas las mujeres será lo único que destruya este mundo lleno de violencia y ataques hacia nuestra condición de seres humanos.

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