Las series de tías III

 

Cine y series

 

The Winter is Coming

Primera parte de series otoñales

 

 

 

 

Miranda

BBC

 

 Miranda es una serie británica creada, escrita, dirigida y protagonizada por Miranda Hart para la BBC con tres temporadas. Después de esta primera frase se me ocurre anotar lo evidente: este fenómeno en nuestro territorio nacional, nunca ha sucedido, pero si sucediese, seria una especie de milagro divino-mariano-cristiano. Una cadena de televisión dándole el control total de una serie a una mujer: nooooooo, pero que estás diciendo, loca…

No solo hay que ver esta serie porque te hace reír hasta perder el aliento, cosa, hart(amente) difícil, sino porque esta inteligente mujer, mezcla entre vikinga y Los Monty Python, hace de la vida un lugar poco serio utilizando ese humor infantil y ridículo que sientes ganas de blandir en reuniones intelectuales y sesudas, y que tu sentido común te advierte diciéndote: ni se te ocurra. Ese humor que compartes con tu hermana o con tus primas, pero que no sacarías nunca de tu ámbito familiar ni hart(a) a vino.

Más allá, de una primera impresión de ligereza y diversión, muestra la vida como un lugar donde divertirse “ apesarde” no tener novio, no tener una carrera profesional, no tener familia, ni dinero. Es decir, vivir es suficiente para la vida. Pero sin auto ayuda, sin pedantería, sin psicoanálisis: solo paseando del trabajo a casa y de casa al trabajo, todos lo días, cualquier día, no solo los días especiales.

Miranda tiene una tienda con una socia, una tienda que no se sabe muy bien que venden,  artículos de broma, o de decoración, no importa, es un trabajo como otro cualquiera, porque ella tiene otras cosas mejor que hacer con su tiempo que labrarse un futuro: prueba clases de tango, de francés, se prueba vestidos de novia, le tira los tejos a un cocinero amigo, tiene a Jane Austen, y el teatime.

Miranda es un domingo en pijama, pero también una crítica feroz a ese mantra actual: de la mujer hecha a si misma con sangre, sudor y lágrimas. Miranda es ese día que dices: iros todos a freír churros, que yo voy a reírme un poco de mi misma.

 

*

 

El imperio sin límites. Mary Beard

(Mary Beard’s Ultimate Rome: Empire Without Limit)

BBC

 

 

 

 

Mary Beard es una catedrática de Cambridge que con su pelo blanco al viento, un morral y unas deportivas plateadas, nos retrata el Imperio Romano en esta miniserie de la que es guionista y presentadora (aunque esto último se queda corto para lo que hace Mary). Si ya la anterior serie nos parecía poco más que un milagro en nuestra producción nacional, está nos parece una mezcla entre milagro y resucitación: Una mujer con más de 50 años sin teñir y catedrática en televisión, sin hablar de cotilleos y escribiendo historia: meestástomandoelpelo!!!!.

Hasta aquí todo parece bastante aburrido, pero mucho más lejos de la verdad, ya en el primer capítulo de esta serie documental decides rotundamente que de mayor quieres ser como esta señora, que has nacido para hablar así de las cosas. Madres deberían poner esta serie a sus hijas. Hijas deberíamos ver esta serie. Nietas, lo mismo.

Consigue lo que Marguerite Yourcenar hizo con Memorias de Adriano, mostranos algo lejano y supuestamente muerto, como alguien a quien hubiésemos amado y odiado. Quizás lo más interesante de la serie es que Mary Beard, sin enunciarlo, tratándonos como personas inteligentes capaz de relacionar puntos, nos muestra como los conceptos actuales sobre patria, ciudadanía y nación se elaboraron en esa época y siguen vigentes los mismo dilemas que estos conceptos  cerrados destilan. Beard nos dice que la modernidad no está asociada al tiempo, sino a la visión. La modernidad no es una cualidad con la que una nace solo por hacerlo en 2017, según Beard, pareciese que en vez de ir hacía adelante en la visión, estuviésemos dando vueltas y vueltas desde antes de Cristo.

Esta mujer que se tira por los suelos literalmente en mitad de Roma, para leerte las inscripciones que aun pueden leerse en nuestras ciudades, es una estudiosa, divertida y apasionada  transmisora de conocimientos, que al hablarnos sobre el imperio romano, lo hace desde una visión actual y profunda, y que no pierde oportunidad de mencionar el machismo y ejemplos femeninos en el transcurso de la historia con H mayúscula.

El Imperio sin Límites, es un vaso de agua fresquito en un verano lleno de ficción y fantasía, que nos permite viajar por nuestro mundo y tiene un final apoteósico que atraviesa la actualidad de forma aguda,  y encima te dan unas ganas muy grandes de leer esos libros gordos de historia porque sientes que están hablando de ti: mujer del siglo XIX. Eso, y para todo aquel que necesite una copita de humildad hístorica.

 

 

*

 

Feud

HBO

 

 

 

En 1962 Robert Aldrich dirigió  What Ever Happened to Baby Jane? (¿Qué fue de Baby Jane?) protagonizada por Joan Crawford y Bette Davis, ambas actrices pasaban de los 50 años. El creador de Feud, Ryan Murphy, decidió basarse en este encuentro vital entre dos grandes divas del cine, para esta increíble serie.

Una estética dorada que hace que el lápiz labial rojo resulte sanguíneo, que hace de los colores una visión fantástica de la realidad, acompaña a Jessica Lange y a Susan Sarandon en el interpretar a estos dos actrices míticas con unas vidas tristísimas y existosísimas según el paradigma del éxito en su época.

Esta serie es es una descripción detallada (a veces manierista) de cómo se hacían películas y de la Fama, que para quien no lo sepa, es lo mismo en Hollywood una cosa que la otra. Pero es una descripción actual, no antigua, de los sistemas de producción (machistas, racistas, blanquistas, heteronormativos) patriarcales encubiertos por glamour y calidad, que es una patina dorada de profesionalidad. Entendiendo profesionalidad como la única forma de hacer las cosas. Porque les salian bien, reconozcamoslo, claro que por el camino acababan todas mas locas que un plumero. ¿pero que es la salud mental si la comparas con el éxito?. Nuestros sistemas de producción nunca han podido tener esta sofisticación en el hacer, porque en vez preguntarnos como lo hariamos nosotros, copiamos como lo hacían los otros, asi nuestras grandes producciones “de época” siempre parecen de cartónpiedra, como de mentiras, los dialogos son raros, seleccionamos a mujeres bellas y con 20 años les pedimos un carisma imposible vitalmente hablando, y la verdad de la milanesa es que nunca hemos tenido los guiones jolyvutienses ni nos hemos tomado en serio el asunto. Mirad sino las series de época españolas, y decidme si alguna os mueve un solo pelo del cuerpo. Y no se trata de dinero, o de intereses, se trata de hacer series y peliculas cómo esos del otro lado del mar: del sistema de producción. Como ponerse pantalones dos tallas más grandes, he intentar que te queden bien. Y con grande no me refiero a mejores. Asi que copiamos lo que podemos: el rouge, la luz, las formas de contar. Y nos quedan unas series extrañas, todas iluminadas de igual manera y vacias.

Dejando atrás lo que significa para nosotras ver una crítica a los sistemas del hacer, del éxito, camuflada en una serie de época, otra de de las razones por las que ver la serie: es que muestra perfectamente qué significa la sorodidad, esa que tanto pide el feminismo. No se si esta serie hubiese sido posible sin Mad Men y sus personajes femeninos y su rouge. Víctimas tambien de sistemas del éxito y que tampoco se reunen en una sala todas juntas y ponen las cartas sobre la mesa para ayudarse. A nuestras protagonistas las ves en bata y borrachas en sus casas, solas, porque solo se supieron rodear de gente que les “servía” para algo, y se te quitan las ganas de competir y de ver rivales hasta dejado de las piedras. Porque tambien va de eso la serie, y en eso es tan actual como el periódico que puedas leer hoy: la necesidad de realización profesional, la necesidad de triunfar, que ahora se camufla como el reconocimiento, y te rodea de una soledad que a duras penas atraviesa tu familia. Ese pasear por relaciones de poder (las que se utilizan y te utilizan, lo que ahora llamamos contactos) por relaciones vacias de tomarse copas en noches cuando a una le apetece estar en su casa, ese usar todo tu tiempo en tu carrera, esa paranoia de que te están robando tus ideas y tus trabajos,  es la mejor manera de tener poder y estar sola. Pero sola, sola. Porque para todo lo demás, la vida, hace falta tiempo y dedicación. Esta serie es un elige entre susto o muerte. ¿no había otra forma?.

Estas dos mujeres y su carácter,  te hace ver como el talento muchas veces va unido a la estupidez. La inteligencia a la competición. Jessica Lange como Joan, se deja manejar por los medios de comunicación, por su deseo de notoriedad, por su feroz competición y es capaz de destruir a la única persona que sería capaz de acompañarla, Betty Davis, que muy inteligente era, pero echo tanto carbón al fuego como su enemiga, dando de comer a revistas, estudios, hombres y sombras poderosas. ¿Durante todo este tiempo pudimos haber sido amigas? le dice una protagonista a otra en ¿Qué fue de Baby Jane?. Eso se llama sorodidad. Una forma distinta de construir el camino profesional y personal. Pero la respuesta en realidad hubiese sido está: con tus paranoias y deseos insaciables de poder no se puede tener amigas, sister. Y no es que nos falte compasión, sino que en este insistir autodestructivo por parte de ambas nos da entre bronca y amor.

Feud es una serie que retrata el éxito profesional como una forma efectiva de quedarte más sola que la una. Porque cuando entras en este juego, solo te queda la pelea de gatas o la salida a lo Garbo.

La Garbo, coetáneo de estas dos, resultó ser una persona inteligente: con 36 años dejó de hacer películas, dejó la carrera profesional, invirtió en varias casas que le permitieron vivir cómodamente en New York, nunca se casó, no tuvo hijos y decidió que esa forma de hacer no le interesaba y que si tenía que luchar para hacer lo que quería hacer, mejor vivía que se le daba mejor y es mucho más gratificante.

La tercera vía, siempre hay una forma de hacer sin reglas, por mucho que te digan que es la única.

 

*

 

Mildred Pierce

HBO

 

 

 

 

Iba a hablar de la serie Big Little Lies, pero no quería hablar de pobres niñas ricas otra vez, ya había hablado de Feud, la versión norteamericana de la mexicana Los ricos también lloran, y aunque esta increíblemente interpretada y narrada, ya había tenido suficiente glamour y costa dorada. Elegir series de las que hablar es complicado, porque si hablas de las que se han emitido ya se han visto, por lo que sólo saliendo de los canales del éxito rotundo se encuentran joyitas. Así llegué a Mildred Pierce. Siguiendo la estela de Joan Crawford quien recibió un Oscar por su interpretación de la película, anterior a la serie, de Michel Curtiz basado en el libro de James M. Cain, que en España, se titularía como advertencia: Alma en Suplicio, no vaya a ser que Mildred, una mujer emprendedora y que da título a una película, fuese un ejemplo a seguir por miles de mujeres españolas hartas de maridos perezosos, así que si recurrían a la palabra Alma (religión) y a la palabra suplicio (sufrimiento) se le quitaban las ganas a cualquiera.

Todd Haynes (Carol, I’m Not there, Far form Heaven) dirige esta miniserie de HBO, que guiona junto al autor de la novela, y interpreta Kate Winslet y la estupenda Evan Rachel Wood, sobre una mujer que tiene que salir a trabajar de camarera, y que su inteligencia hace que consiga poner su propio negocio. En su afán de darles a las hijas todo lo que ella puede, crea una hija mayor tan despótica “que detesta a las mujeres uniformadas y a los hombres en buzos”, así misma y de paso a su madre. Esto es lo más lejos que he llegado en la lucha de clases en las series actuales, si retiramos Orange Is the New Black. Pareciera ser que las mujeres pobres y obreras tienen poco que contar a la narrativa actual, a no ser que consigan cumplir el amargo sueño americano, como es el caso de Mildred.

 

 

*

 

Agnès de ci de là Varda

Arte France / Ciné-Tamaris

 

 

 

 

Serie documental de ésta mostra del cine llamada Agnes Varda, que va recorriendo personas y artistas desde el año 2008 a 2011. Dirige, guiona y produce en el 2011 esta serie de 5 capítulos de 45 minutos: sisisi, lo que oís.

No la vais a encontrar tan fácilmente. Parece ser que aparte del Festival de Dennos de Barcelona ningún otro lugar encuentra interesante lo que tiene que contar una mujer de más de 80 años acerca de las personas que va encontrando.

 

 

FIN

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *