Desahuciada de tu voz, desahuciada de tu cuerpo. Violencia y curación en “Milk and Honey” de Rupi Kaur

 

Portada de Milk and Honey (Leche y Miel), el poemario que publicó en el año 2015 Rupi Kaur y que ella misma ilustró. El libro pasó a formar parte enseguida de la lista de los libros más vendidos del New York Times. La fotografía de la autora está tomada su web www.rupikaur.com

Portada de Milk and Honey (Leche y Miel), el poemario que publicó en el año 2015 Rupi Kaur y que ella misma ilustró. El libro pasó a formar parte enseguida de la lista de los libros más vendidos del New York Times.

 

 

Desahuciada de tu voz

 

Casandra era una niña al servicio de Apolo. Éste le concedió el don de la profecía, pero cuando Casandra rechazó las demandas sexuales del Dios éste la maldijo: nadie la creería, su voz no tendría valor ni credibilidad. El mito de Casandra es probablemente el primer ejemplo de una mujer desahuciada de su propia voz.

María es una niña. Entre los siete y los nueve años afirmó que su padre abusaba sexualmente de ella. Nadie escuchó su voz, pero como dice Michelle Citron, “el cuerpo es la voz ineludible de la verdad” (1). Después de distintos síntomas físicos (infecciones de orina, escozor), los médicos percibieron probabilidades de abuso sexual. Desoyeron su voz, pero escucharon su cuerpo. Se cumplieron los protocolos y María fue examinada por un psicólogo. El psicólogo afirmó que no había pruebas concluyentes. No creyó a María. La evaluación posterior de esa entrevista revela que estuvo plagada de interrupciones, lo que despistaba a María y dificultó para ella la construcción de su relato. La falta de credibilidad sancionada por el psicólogo devolvió a María a las visitas con su padre. María sabía que la voz era importante; sabía que, en realidad, era la clave. Escondió una grabadora en un calcetín y en una de las visitas grabó una conversación con su padre en la que éste admitía los abusos; los abuelos paternos, presentes en la conversación, demuestran el conocimiento de la situación y su pasividad ante la misma. María había encapsulado en aquella grabadora una voz creíble, la de su padre (2).

 

En las fiestas de San Fermín de 2016 una mujer fue violada por un grupo de cinco hombres después de encerrarla en un portal. Actualmente sabemos que las consecuencias que sufren las víctimas de abusos sexuales son variadas: depresión, abuso de drogas y alcohol, baja autoestima, sentimiento exacerbado de culpa y vergüenza, trastornos de la alimentación, autolesiones, fobias, intentos de suicidio. No obstante, a partir del conocimiento de este hecho, no hubo un discurso dominante ni en los medios ni en las instituciones públicas relacionado con la empatía hacia la víctima, un discurso que resaltara sus necesidades (3). El debate dominante giraba en torno a la voz del juez que investiga los hechos: el juez afirmaba reiteradamente que era posible dar credibilidad al relato de la víctima porque las grabaciones en los móviles de los agresores corroboraban el testimonio de la mujer. Existe una continua búsqueda de apoyos materiales que hagan innecesario escuchar la voz de la víctima. Es más, si la víctima hubiera estado incapacitada para hablar, el resultado hubiese sido el mismo: el protagonismo lo obtiene la grabación. Es a la grabación a la que se otorga credibilidad (4).

 

Maria Schneider protagonizó en 1978 junto a Marlon Brando la película Último tango en París, dirigida por Bernardo Bertolucci. Ella tenía 19 años; Brando 48. Una de las escenas más recordadas de la película es aquella en la que Paul (Brando) fuerza a Jeanne (Schneider) a tener sexo anal con él. En una entrevista que la actriz concedió en 2007 al Daily Mail, confesó que esa escena no estaba recogida en el guión; le comunicaron su contenido la misma mañana en que la grabaron. Maria Schneider admite en la entrevista que en aquella escena se sintió humillada e incluso violada, y asegura que sus lágrimas no fueron una actuación sino el resultado de aquellos sentimientos. Tras grabar la escena, cuenta la indiferencia de Brando que en ningún momento se preocupó al verla llorar al finalizar la secuencia (5). Su relato pasó prácticamente inadvertido. En algunos medios, se destacaron los problemas de depresión y abuso de drogas que la actriz había atravesado tras el éxito de la película como forma de restarle credibilidad, pero estos problemas no se relacionaban en ningún caso con esa vivencia traumática. La voz de Maria Schneider fue una voz sin sonido. Recientemente ha salido a la luz una entrevista con Bertolucci, grabada en 2013, en la que corrobora el relato de la actriz. Brando y él acordaron introducir aquella escena a última hora; el director no quiso decirle nada a la actriz porque quería que en la película quedara reflejada una humillación sentida y no interpretada. Quería que los gritos de “No” de la actriz fueran auténticos. Dos hombres con poder tomaron decisiones sobre el cuerpo de una joven actriz. Decisiones que implicaban cometer un delito sexual contra ella. “Pobre Maria”, dice el director en esta entrevista, “me porté de forma horrible con ella (…) pero no me arrepiento. Cuando haces películas hay que ser completamente frío” (6). A raíz de las declaraciones del director, se desata la furia en las redes sociales y la condena innegable al hecho que el director narra en una entrevista oculta durante tres años. La voz masculina otorga credibilidad al relato y devuelve la voz a la víctima.

 

¿Y si una de las consecuencias de las violencias de género fuera el desahucio de la propia voz? ¿Y si una de las manifestaciones de esas violencias fuera arrebatar a las víctimas el sonido de su voz?

 

 

Rupi Kaur.

Rupi Kaur.

 

 

 

Veamos cómo lo refleja la poeta Rupi Kaur:

 

you were so afraid

of my voice

i decided to be

afraid of it too

 

tenías tanto miedo

de mi voz

que decidí

tenerle miedo yo también

when my mother opens her mouth

to have a conversation at dinner

my father shoves the word hush

between her lips and tells her to

never speak with her mouth full

this is how the women in my family

learned to live with their mouths closed

 

cuando mi madre abre la boca

para tener una conversación durante la cena

mi padre empuja la palabra silencio

entre sus labios y le dice que

nunca hable con la boca llena

así es cómo las mujeres de mi familia

aprenden a vivir con sus bocas cerradas

 

 

you tell me to quiet down  cause

my opinions make me less beautiful

but i was not made with a fire in my belly

so i could be put out

i was not made with a lightness on my tongue

so i could be easy to swallow

i was made heavy

half blade and half silk

difficult to forget and not easy

for the mind to follow

 

me dices que baje la voz porque

mis opiniones me restan belleza

pero yo no he sido hecha con fuego en mi vientre

para así poder ser apagada

no he sido hecha con una lengua ligera

para así poder ser tragada más fácilmente

he sido hecha fuerte

mitad cuchilla mitad seda

difícil de olvidar y no de fácil

seguimiento para la mente

 

 

Desahuciada de tu cuerpo

 

Rebecca Solnit escribe en su ensayo “El síndrome de Casandra” (7): “la credibilidad es un poder muy fundamental en las guerras [del género] y demasiado frecuentemente a las mujeres se las acusa de ser totalmente insuficientes en esta área”. Las reacciones que siguen a la voz de las mujeres “pondrán en duda no sólo los hechos aseverados sino también su capacidad de hablar y su derecho a hacerlo”. La autora defiende que se resta credibilidad a las mujeres cuando éstas quieren ejercer los derechos sobre su cuerpo y su sexualidad, o cuando denuncian que éstos han sido vulnerados. Solnit afirma en el caso específico de la violencia sexual que: “la agresión sexual, como la tortura, es un ataque al derecho a la integridad corporal, a la autodeterminación y al derecho de expresión de la víctima. Es aniquilador, silenciador”.

 

La paradoja aparece al saber que la superación del trauma comienza cuando se es capaz de hacer oír tu voz a través de un relato, un relato al que anteceden el silencio, la voz entrecortada, el tartamudeo y finalmente tu historia. La psiquiatra feminista Judith Herman sostiene que “la sabiduría popular está repleta de fantasmas que se niegan a descansar en sus tumbas hasta que sus historias salen a la luz” (8). La paradoja es que el proceso de curación comienza con la voz. Con un relato que nos cuente. Con un relato que tiene que ver también con la reapropiación de tu cuerpo. Una de las consecuencias más frecuentes en las víctimas de violencia sexual es el extrañamiento del propio cuerpo. La violencia desahucia a la mujer de su cuerpo; éste se convierte en una funda que la envuelve, un objeto sin vida con el que hay que convivir. Rupi Kaur (véase el video) relata cómo sintió su cuerpo después del abuso, como “una casa vacía: sin gas, sin electricidad, sin agua corriente; la comida se pudre de la cabeza a los pies; estoy cubierta de polvo; llena de bichos y moscas (…) has invadido mi casa y ya no la siento como mía (…) estoy cansada de decorar este lugar con tu vergüenza como si me perteneciera a mi”. ¿Cómo se puede recuperar el cuerpo después de la invasión? Kaur lo hizo a través de su voz, de su creación artística: “esta casa es la casa con la que he venido al mundo, la primera casa, será la última casa; no me la puedes arrebatar (…) no hay espacio para ti, no hay una habitación extra para ti”. Si la violencia desahucia el cuerpo de la mujer hasta convertir el cuerpo en el extraño más próximo, encontrar la voz supone recuperar el cuerpo. ¿Qué sucede entonces cuando, una vez recuperada la voz, nadie la escucha? Solnit ilumina el discurso patriarcal: “Las mujeres como categoría no son de fiar”.

 

Rupi Kaur plasmó su voz en un libro de poemas que enseguida entró en la lista de los más vendidos del New York Times. Su voz fue amplificada por la voz de otras mujeres que compraban el libro, lo leían, hablaban de él, lo compartían en redes sociales. Se contaban a través de los poemas de Kaur. La voz de la autora facilitó la reapropiación de su cuerpo a muchas mujeres que también sufrieron desahucios. La sororidad redentora, el empoderamiento conjunto.

 

it is your blood

in my veins

tell me how i’m

supposed to forget

 

es tu sangre

en mis venas

dime cómo

voy a olvidarlo

 

the therapist places

the doll in front of you

it is the size of girls

your uncles like touching

 

point to where his hands were

 

you point to the spot

between its legs the one

he fingered out of you

like a confession

 

how’re you feeling

 

you pull the lump

in your throat out

with yout teeth

and say fine

numb really

 

  • midweek sesión

 

la terapeuta coloca

una muñeca delante de ti

es del tamaño de las niñas

a las que tus tíos les gusta tocar

 

señala dónde estuvieron sus manos

 

señalas al lugar

entre sus piernas el lugar

del que salieron sus dedos

como una confesión

 

cómo te sientes

 

empujas el bulto

fuera de tu garganta

con tus dientes

y dices bien

no siento nada realmente

 

  • sesión a mitad de semana

 

sex takes the consent of two

if one person is lying there not doing anything

cause they are not ready

or not in the mood

or simply don’t want to

yet the other is having sex

with their body it’s not love

it is rape

 

el sexo implica el consentimiento de dos

si una persona está ahí tumbada sin hacer nada

porque no está preparada

o no está de humor

o simplemente no quiere

y sin embargo el otro está teniendo sexo

con su cuerpo no es amor

es violación

 

our knees

pried open

by cousins

and uncles

and men

our bodies touched

by all the wrong people

that even in a bed full of safety

we are afraid

 

nuestras rodillas

abiertas a la fuerza

por primos

y tíos

y hombres

nuestros cuerpos tocados

por las personas equivocadas

hasta el punto de que en una cama totalmente segura

tenemos miedo

 

the rape will

tear you

in half

 

but it

will not

end you

 

la violación

te partirá

en dos

 

pero

no te

pondrá fin

 

 

 

 

“Lavé el ayer de mi cabello”

 

Rupi Kaur (1992- ) es una poeta de origen indio y criada en Canadá, que alcanzó gran popularidad a partir del éxito de su libro Milk and Honey (2015), del cual se han extraído y traducido algunos poemas para ilustrar este texto. La poesía de Kaur se relaciona con la que están escribiendo otras poetas feministas nacidas en los años ochenta y noventa como Hollie McNish (9), Caitlin Siehl, Ijeoma Umebinyou, Rebecca Hazelton o, quizá la más conocida de ellas, Kate Tempest. Todas ellas comparten un tipo de poesía que arraiga en el cuerpo, ya sea analizando los efectos de los cánones de belleza occidentales en las mujeres, el impacto de las violencias de género, la discriminación en la vida pública, la visión de sus madres o de su estirpe femenina, o la redefinición del amor romántico. Son poetas a las que el cuerpo les invita a reflexionar sobre las violencias, sobre la feminidad y, especialmente, sobre la curación.

 

Milk and Honey está compuesto de cuatro partes: el daño, el amor, la ruptura y la curación. En cada sección la autora ha introducido poderosas ilustraciones que ayudan a leer sobre el daño físico y emocional, sobre el deseo, sobre la voz de las mujeres, sobre la recuperación del cuerpo. Gracias a la creación artística, la autora “lava el ayer de su cabello”. Y entabla nuevos diálogos con su cuerpo y con el cuerpo de las mujeres que la siguen. En su serie de fotografías sobre la menstruación, censuradas en redes sociales, quiere expresar sin palabras la realidad de la mujer que sangra, más allá del tabú y el silencio. Su trabajo habla también acerca de la autonomía de las mujeres sobre su cuerpo, por ejemplo, en sus poemas sobre el vello corporal.

 

El trauma pasa, pero el cuerpo, al ser reapropiado, permanece. Y nacen nuevas miradas hacia él. Como dicen dos de sus poemas: “y aquí estás tú viviendo/ pese a todo” pues “la violación te rompe/ pero no te pone fin”. La curación es posible. Y la palabra es el medio.

 

 
period-2

 

period-1

Rupi Kaur realizó una serie de fotografías sobre la menstruación que pueden aún verse en su página web (https://www.rupikaur.com/period/). El objetivo de la serie, titulada “Periodo” (“Period”) era desafiar el tabú que se extiende sobre la menstruación sin utilizar palabras.

 

 

 

 

 

imagen-3

 

La próxima vez que él

señale que el

pelo de tus piernas

está creciendo de nuevo recuérdale

a ese chico que tu cuerpo

no es su hogar

él es un invitado

avísale de que

nunca dé por segura

su bienvenida

de nuevo

 

imagen-4

Y aquí estás viviendo

pese a todo

 

 

NOTAS

 

(1)  Michelle Citron: “Narrar lo inenarrable: cómo hablamos cuando fallan las palabras”, Archivos de la filmoteca, octubre de 2007- febrero de 2008. Agradezco mucho a María Enguix haberme dado a conocer este documento, del que ella es traductora.

 

(2) Véase por ejemplo:

http://politica.elpais.com/politica/2016/07/05/actualidad/1467731082_362543.html

 

(3) Mención aparte merece el activismo feminista navarro que promovió concentraciones públicas y masivas de condena hacia este hecho y hacia toda forma de violencia sexual en el espacio público.

 

(4) Véase por ejemplo:

http://www.diariodenavarra.es/noticias/navarra/navarra/2016/10/06/el_juez_refirma_mantener_prision_los_procesados_por_supuesta_violacion_san_fermin_490297_2061.html

 

(5) Véase la entrevista aquí: http://www.dailymail.co.uk/tvshowbiz/article-469646/I-felt-raped-Brando.html

 

(6) Video de la entrevista a Bertolucci aquí:

http://www.independent.co.uk/arts-entertainment/films/news/bertolucci-interview-last-tango-in-paris-maria-schneider-marlon-brando-a7453836.html

 

(7) En su libro Los hombres me explican cosas: http://capitanswing.com/libros/los-hombres-me-explican-cosas/

 

(8) Extraído del texto de Michelle Citron (nota 1).

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *