Leila Amat: “La industria fotográfica rechaza todo aquello que huela a mujer”

El ojo violeta

 

Cada mes, desde La Tribu intentaremos adentrarnos y profundizar en el mundo particular de una fotógrafa. Una contadora de historias que nos conmueva, que nos sorprenda, que nos arrastre a su planeta de imágenes y que nos inspire a través de su perspectiva del mundo.  

Mujeres con un ojo de color violeta que observen la reivindicación feminista, ya sea como protesta, análisis o pura expresión estética, pero siempre valientes y presentes. Fotógrafas que nos regalen secretos y verdades conocidas, y que nos pinten por dentro para poder sacarlo todo afuera.

 

 

Línea del alba.

 

Lo primero que se me viene a la cabeza cuando visualizo la fotografía de Leila, la primera palabra en la que pienso, es carne. La carne no solo como desnudo y como piel, que también, sino carne como emoción, como esencia, como desgarro del alma. En el trabajo de Leila se percibe mucho y ya muy afuera, como si llevara mucho tiempo trabajándose y, por fin, después de muchos avatares, hubiera encontrado su medida y su expresión perfectas. Leila no tiene ya que contenerse… tiene la ventaja perfecta del artista: sabe lo que quiere contar. Le sobran emociones y lo apuesta todo al rojo. Un rojo intenso que tiñe sus imágenes de sangre, de mensaje y de abstracción. Un rojo que, maduro, da paso a un profundo violeta.

 

Leila, cuéntanos (y, si puede ser, enséñanos) cuál fue tu primera fotografía. La primera fotografía de verdad, la que sentiste como obra plena por primera vez.

Creo que fue en el año 2013 cuando empecé a realizar un trabajo que yo considerara satisfactorio, de manera casi constante y regular. Sin embargo, esta fotografía realizada en 2011, durante mi depresión, me encantó, sobre todo por lo que suponía: una voluntad de cambiar mi realidad. “Borrón y cuenta nueva”, la llamé. Era la primera vez que utilicé una textura  y estaba toda flipada.

 

Dinos qué es para ti la mujer dentro de tu trabajo como fotógrafa.

Lo cierto es rara vez he tenido en cuenta mi género como motivo temático… o al menos no de forma consciente. No es hasta que no ha llegado el feminismo pisando fuerte, cuando he realizado fotografías bajo una temática feminista y muy consciente de mi condición de mujer. Trabajo sobre todo el autorretrato, todavía no tengo claro cuál es la carga simbólica que conlleva mi género en su realización. También me ha pasado que lo que transmito no encaja con lo que yo siento. Por ejemplo, sé que resulto muy erótica por trabajar mucho el desnudo, pero la gente no sabe que yo siento eróticos alrededor de un 15% de esos trabajos. Están más relacionados con la pureza, la honestidad, lo descarnado, la entrega al entorno natural tal y como este se me presenta… Por cierto, ¿le preguntan a los hombres qué es para ellos el hombre dentro de su trabajo?

 

¿Eres capaz de ser autocrítica con tu trabajo? Si lo eres, dinos en qué sentido.

Sí, soy muy crítica con mi trabajo y plenamente consciente de cuando realizo uno más flojo que otro. También soy consciente de cuando realizo una fotografía potente, que suele pasarme una o dos veces al año. Soy muy consciente de lo que aporto a la fotografía, de mis fases y etapas, y de mi lugar en el panorama fotográfico.

 

Borrón y cuenta nueva.

 

¿Concibes una fotografía como un acto impulsivo que ejecutas cuando te sale o planificas la imagen para que represente con exactitud tus emociones?

Trabajo bajo ambos procedimientos, pero por norma general, una fotografía me surge como un relámpago en la cabeza y de ahí hasta llevarla a un plano visual pude sufrir muchas modificaciones, incluso durante la sesión. Me gusta decir que las fotografías “me suceden”, “me pasan”, como un hecho, una acción o un verbo. Camino y me tropiezo con ellas.

 

Como mujer fotógrafa, ¿crees que se respeta menos tu trabajo o se tiende a infravalorarlo?

Por supuesto. Y ya ni te digo con mi fotografía que gira en torno a la maternidad. Soy muy machacona con estos temas, pero la industria fotográfica, de tradición muy masculina y cuyos hilos todavía están movidos por una mayoría masculina, rechaza todo aquello que huela a mujer si no es para calentarles la polla ¿Mujeres? Sí, pero desnudas, bellas, sensuales, jóvenes y blancas, por favor. Todo lo emocional, lo íntimo, lo personal, lo introspectivo, la maternidad, la regla y muchísimos motivos asociados a la mujer, escaman, repelen. Directamente no se comprenden. Ensalzan mucho por ejemplo a fotógrafas que muestren un poco de opacidad emocional y al resto las aíslan. Un ejemplo fue el ruido que se hizo con la exposición de Vivian Maier, que se le dio un bombo de aquí a Pekín (bien merecido) y luego la de Francesca Woodman, de la que no se enteró casi nadie. Todavía queda mucho por empoderarnos y dar un giro al panorama fotográfico actual. Y si sucede, estoy segura de que serán las mujeres quienes darán ese giro, como ellas quienes están ejerciendo presión para que la cosa esté empezando a cambiar un poco.

 

¿Cómo vives el conflicto imagen versus cánones de belleza? Con esto queremos decir, ¿te planteas como fotógrafa si está reproduciendo o transmitiendo cánones o estándares de belleza preestablecidos?

Sí, esto lo hablo mucho en mi taller de desnudo. Yo soy joven, blanca y delgada y no soy nadie para hablar de esto, pero la fotografía todavía está muy aferrada a los cánones de belleza preestablecidos, a los estereotipos y, sobre todo, está muy sometida a lo que desea el hombre de nosotras. Y nosotras nos lo creemos. No siempre voy a ser joven ni bella, me pregunto aquello de Lana del Rey, si me seguirán queriendo, apreciando y valorando cuando en mi fotografía ya no vean a una mujer joven y bella. De hecho, ahora que mi cuerpo ha atravesado un embarazo y un parto, insisto en fotografiarme desnuda todavía más, por el sencillo hecho de que la fotografía me ayuda a amarme en las transformaciones de mi cuerpo, pero también para que haya más mujeres que se amen más allá del canon, para que se empiece a entender y a aceptar a la mujer más allá del deseo.

 

Dinos algunas mujeres fotógrafas que te inspiren. Una mujer (o varias) que te hayan marcado y hayan tenido peso en tu obra, si las hay.

No sé si he recibido una influencia muy fuerte de otras fotógrafas, pero mis amigas me inspiran, me dan mucha fuerza para seguir con mi trabajo. Amo enormemente a Alba Cosz, a Irene Cruz, a Bárbara Traver, a Paula R. Feito, a Dara Scully, a Mara Saiz… Lo que me inspira en fotografía muchas veces no está en el trabajo de otras personas, sino en la magia que como personas aportan a mi entorno. Son pura fuerza motora.

 

En tu obra hay mucho autorretrato. Cuéntanos qué significa para ti poder (y querer) fotografiarte a ti misma.

Aunque no lo parezca a través de las redes, soy un ser muy solitario, me cuesta la mismísima vida relacionarme, soy realmente torpe en eso de sociabilizar en persona. Paso muchas horas sola, con Guille y las perritas y ahora con mi hija Luz. Si no son personas muy cercanas de mi entorno, me cuesta mucho trabajar. Me aferro al autorretrato porque me es muy cómodo, porque ser fotógrafa y modelo a la vez me garantiza que el resultado sea redondo. Soy difícil de entender, pero si hay alguien que me entiende algo, esa soy yo.

 

¿Crees que el arte puede ser una herramienta de empoderamiento feminista realmente eficaz?

En realidad, cualquier profesión puede ser igual de buena para empoderarse. Creo que la clave del empoderamiento de la mujer no está en la profesión que esta ejerza, sino en la actitud que desempeñas con respecto a ella ¿Qué es una mujer empoderada? Una mujer empoderada es una mujer fuerte, luchadora y libre. Al menos, todo lo libre que el patriarcado le deja ser. Ser independiente en este sistema patriarcal y neoliberal es realmente complejo. Incluso puedes ser una mujer empoderada en el trabajo pero luego en tu casa, no. No obstante, pienso que el arte es una hoja en blanco donde poder forjarnos nuestro propio imperio: cuántas mujeres han estado atadas y machacadas toda su vida y sólo han sido libres y ellas mismas a través de su arte. Podríamos decir que se puede ser mujer empoderada en diferentes parcelas de la existencia y el arte es una buena herramienta para volar y ser, sin tapujos, auténtica y genuina.

 

Todos los artistas, al final, comparten grandes miedos y esperanzas. Cuéntanos tu gran miedo y una gran esperanza.

No sé si comparto mis miedos y esperanzas con otros artistas, pero mis inquietudes en mi fotografía son las mismas que en la vida real… o mejor dicho, a veces pienso que no hay diferencia entre mi vida y mis fotos. Mis grandes terrores vitales son el sufrimiento causado por la depresión, la ansiedad y la angustia y ahora mismo acabo de añadir otro: el que le pase algo a mi hija. Curiosamente, la llegada de Luz a mi vida ha hecho que me despegue de mí misma y tengo poco tiempo para entretenerme en mis pozos. De esta forma, mi esperanza y mayor terror al mismo tiempo se llama Luz y tiene tres meses. Tiendo a ver mucha esperanza en los seres a los que amo y en los seres que me aman… y la mayoría de los que me aman son mejores personas que yo.

 

Escoge una foto de tu trabajo que creas que tiene un gran impacto o simbología feminista y descríbela libremente. Llévanos de viaje por tus emociones.

Esta es mi foto más feminista (y la más robada, plagiada y comentada) o al menos la que mayor revolución supone para con mi vida. En general, todas las fotografías de mi serie “Pinchar”, las únicas que giran en torno al erotismo. Hablar de ello me cuesta infinito, pero no sólo a mí, a un inquietante porcentaje mujeres les cuesta hablar de su sexualidad. Imagínate: justo ahora se está haciendo hincapié en que en el coño pueda ser nombrado sin eufemismos para las niñas: vulva. Es que antes no tenía ni nombre, no se podía referenciar de forma digna. Empiezan a meternos en la cabeza que todo lo relacionado con nuestros genitales está mal y claro, llegamos a la edad adulta y los problemas y trastornos empiezan a aflorar: se permiten violaciones y abusos dentro de la pareja, se desconoce cuántos agujeros tiene la vagina, se nos dice que es asquerosa porque está mojada, nos sueltan que huele mal, se desconoce cómo es el clítoris, se desconoce de qué maneras se puede alcanzar el orgasmo, se padece vaginismo, se siente culpa por masturbarse, se folla sólo para complacer al otro… y podría seguir con la lista. Realizar una foto que explore el universo onanista que nos han arrebatado es para mí todo un reto.

 

Mastúrbate.

 

¿Crees que existe un lenguaje femenino en el arte en general (y en la fotografía en concreto)?

No será la primera vez que me he pillado leyendo algo pensando que es un hombre quien lo escribe y resulta que es una mujer. Sí es cierto que dentro de la fotografía construida la predominancia de mujeres y homosexuales es apabullante ¿Por qué a veces se puede llegar a pensar que sí puede haber diferencias claras entre el arte producido por hombres y el arte producido por mujeres? A los hombres se les pide virilidad, fortaleza, ser pater familias, acarrear con el peso económico de la familia, mostrar agresividad o ser opacos emocionalmente. A nosotras socialmente se nos permite mostrar fragilidad, se nos relega a la intimidad, se nos tacha de sentimentales, etc. Los hombres tienen toda una serie de privilegios por encima de las mujeres, a quienes oprimen ¿Cómo esto va a poder ocultarse en la obra personal de cada uno? ¿Cómo no iba a condicionar? ¿Cómo no se iba a ver reflejado? Cada vez creo más que los roles asociados a cada género son culturales, no son genéticos. Muchas veces se consigue superar todo estereotipo, ir más allá, pero superar ciertas barreras todavía es una tarea pendiente en todos.

 

Si no fueras fotógrafa, dinos qué querrías ser.

Pues soñando en lo imposible, pianista o bailarina de ballet, siendo realistas, podría ser escritora, profesora de lengua y literatura o llevar una casa rural con un pequeño santuario de animales.

 

¿Crees que la madurez (y las experiencias de la vida) pueden cambiar la esencia de tu trabajo o simplemente actualizan la forma?

Ambas cosas.

 

Para finalizar, te pedimos tres palabras o conceptos que definan lo que quieres expresar en tus fotos. El mensaje subyacente en todas ellas.

Guille, Luz, Vida.

 

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