Som dones: Gabriela Wiener

 

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Gabriela Wiener sin Gabriela Wiener

Me apetecería contaros mis impresiones sobre el encuentro con esta mujer peculiar. Una mujer que tiene una fuerza que ni mil caballos galopando en escapada. Que tiene una mirada, una pluma y un pelo negro que tan preciado es, que tantísimo le brillan las tres cosas. Me gustaría contarlo por, para empezar, haber tenido el placer de compartir un rato con ella, y también, para componer un texto reflexionando sobre sus palabras. Sin duda Gabriela dice, y dice a veces tanto, tan profundo, con esas ideas hiladas majestuosamente, que requiere parar, recuperar lo leído y sacar conclusiones. Siento decirles, que no tuve la suerte de sentarme con ella. Otra vez será.

Llamada perdida de Gabriela Wiener publicado por Malpaso Editorial.

Llamada perdida de Gabriela Wiener publicado por Malpaso Editorial.

 

Me acerqué a Llamada perdida con una dosis doble de prejuicios, aquellos que me hablaron de su obra y persona, lo hicieron describiendo todo lo que a mí no me puede interesar de ella. Lo escatológico, oscuro y sentisexual. Me da la sensación que lo normal, en estos tiempos veloces, es precisamente eso. Estamos acostumbrados a lo que mi abuela consideraría una barbaridad. Aunque sí es cierto, que Gabriela tiene cierta gracia narrando escenas del tipo. Merece la pena leer lo que va publicando también en El País.

Al libro le quitaría la dosis de tríos y sus derivados. Todas podemos hacer malabares y maratones sexuales, lo que seguro que no es tan fácil engendrar, es llevar la poética, hacer de las palabras mariposas y volver pura adicción de tan dulce, vivo y deslumbrante. Es decir, de Gabriela me gusta todo, todísimo o todito, menos cuando entona lo políticamente incorrecto.

En ese café o birra ficticio, me la imaginé con una gran virulencia de pensamiento, en cuanto a solidez me refiero. La dibujo como una mujer sin pretensiones, natural, sin dárselas pero teniendo mucho (que dar). Su libro es transparente, sincero y directo. Se nota pronto que está escrito con las entrañas y sin imposturas, la postura es contarse (hablar de ella) y acercarse a la vez que se va desnudando, quedando sin secretos y hecha real (mortal).

Lo nuestro fue una llamada perdida, pero lo vuestro, os lo aconsejo, que sea un llamamiento (a leerla) recibido.

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