Sobre mí

 

 

 

“Intentar sentarse a la máquina de escribir

una tarde cálida de verano

en una mesa junto a una ventana

en el campo, intentar fingir

que tu tiempo no existe

que tú eres simplemente tú

que la imaginación se extravía

simplemente

como una gran polilla, sin intención

intentar decirte a ti misma

que no tienes compromiso

con la vida de tu tribu

el aliento de tu planeta

Adrienne Rich

 

Queridas lectoras, soy Carmen G. de la Cueva. Lo que más me gusta hacer en el mundo es investigar, leer, escribir y compartir mi entusiasmo con cada pequeño descubrimiento libresco. Habría que remontarse muy atrás en el tiempo para ver el momento exacto en que nació mi vocación por la literatura. Creo recordar que contaba la edad de ocho años y me encontraba sentada en el poyete de la puerta de mi abuela, en la casa del pueblo, junto con una amiga de la infancia. Aquella mañana de invierno, después de una de esas misas de domingo a las que nos obligaban a ir antes de hacer la Comunión, ambas decidimos ser escritoras. Poco sé hoy de esa niña rubia con gafas, apenas que estudiara ciencias y olvidara por completo nuestra promesa feliz. En cambio, mi vida ha ido siempre por un camino literario. Fueron entonces Mujercitas y Orgullo y prejuicio mis primeras lecturas –los pocos libros que había en casa- y cuando los mayores vieron mi afán por la lectura, no dejaron de regalarme libros en todas las celebraciones. Ahora cuento con una extraña biblioteca que he ido perfeccionando a medida que mis gustos se han definido y matizado. Pero guardo aquel viejo ejemplar de la novela de Jane Austen, en cuero y con las letras doradas del lomo casi borradas por el tiempo, como si fuera un pequeño amuleto. Jo fue para mí como la hermana mayor que nunca tuve.

 

Cada pocas semanas solía encerrarse arriba en su habitación, solía ponerse su traje de escritora y “caer en el torbellino”, como ella decía enfrascándose en la escritura de su novela con todo su corazón y su alma, pues hasta que no acababa no encontraba la paz (…) Ella no se consideraba un genio en absoluto; pero cuando le sobrevenía el arrebato de la escritura, se entregaba a ello con un abandono absoluto, y llevaba una vida de gozo, inconsciente de las necesidades, de los cuidados o del mal tiempo mientras se instalaba feliz y segura en un mundo imaginario”.

Mujercitas de Louise May Alcott

 

Empezaré por el principio: estudié Periodismo y Literatura Comparada, pasé cuatro años viviendo en el extranjero con distintas becas con la idea de que todo ese conocimiento, toda esa experiencia me llevarían a un buen trabajo. Soy hija de familia obrera, así que crecí con la idea de que, si quería llegar a algo en la vida, tenía que estudiar mucho, ser constante y perseverar. La perseverancia no me ha llevado muy lejos laboralmente, salí de la facultad en plena crisis económica en 2009 y mi primer y último trabajo con nómina y seguridad social que no tuviera que ver con la hostelería fue en 2014 como librera en la Casa del Libro —setecientos euros a cambio de mis tardes de lunes a sábado y los domingos festivos—, pero me ha dado la voluntad para perseguir aquel sueño de infancia: ser escritora.

 

El mismo año en que me quedé en paro, tuve la loca idea de montar un blog sobre literatura feminista al que llamé La tribu de Frida.  La tribu se convirtió en un pequeño refugio donde volcar mi amor por la literatura que escriben las mujeres y por la creación feminista. Fue un proyecto que estuvo activo desde mayo de 2014 hasta octubre de 2019 y por él pasaron cientos de investigadoras, escritoras, fotógrafas, creadoras maravillosas y generosas.  Juntas construimos un espacio seguro y confortable donde bucear en nuestra propia genealogía. 

 

En esos años, me labré pasito a pasito un camino como periodista cultura en diversos medios (Gonzoo, Ahora Semanal, El Español, Abc Cultural, El Salto o CTXT) donde escribía sobre literatura de todo tipo, desde mujeres poetas de la generación beat hasta la nature writing pasando por temas tan complejos e interesantes como la literatura después de la bomba atómica. Paralelamente, La tribu fue creciendo y con ella nació el Club de lectura feminista a nivel estatal con sede en más de veinte ciudades españolas y el Festival de Cultura Feminista. También armé La señora Dalloway, una editorial feminista, junto a Ángelo Néstore y Martín de Arriba. 

 

Di muchas vueltas desde mi pequeño pueblo sevillano: de Alcalá del Río a Madrid, Santiago de Compostela, Elche, Barcelona, Gijón, Toledo, Málaga, Huelva, Cartagena y Mallorca hasta mi pueblo otra vez. Viví un año en Madrid, seguí escribiendo artículos, impartí talleres, dinamicé varios grupos del club de lectura y, en medio de toda esa vorágine, escribí un par de libros. Mamá, quiero ser feminista, publicado en Lumen en noviembre de 2016 y que ya va por la séptima edición y Un paseo por la vida de Simone de Beauvoir que salió en mayo de 2018 en Lumen y lleva dos ediciones. También edité en Lumen junto a la escritora María Folguera el volumen Tranquilas. Historias para ir solas por la noche sobre relatos de violencia sexual con la participación de las autoras Carmen Riera, María Fernanda Ampuero, Nerea Barjola, Silvia Nanclares, Marta Sanz, Edurne Portela, Lucía Mbomío, Aixa De la Cruz, Gabriela Wiener, Sabina Urraca y Roberta Marrero. 

 

En abril de 2018, sin esperarlo, me quedé embarazada de mi primer hijo y, prácticamente desde entonces, es en él donde he volcado casi todo mi amor y energía. De repente, las redes se me antojaron cada vez más una manera de autoexplotarme, me sentí algo perdida y me fui alejando de ellas para crear un refugio con mi bebé en el que volver a sentirme yo misma. Esa es la verdad. 

Ahora, justo en este momento en el que escribo este texto de presentación, estamos a mediados de julio de 2020, tengo 34 años, un bebé de 18 meses, hay una pandemia ahí afuera que ha vuelto a sacudirlo todo —como si aquellas certezas que empezábamos a construir hubieran volado de nuevo por los aires— y me planteo muchas cosas: ¿qué mundo quiero para mi hijo? ¿cómo voy ganarme la vida? ¿por qué no acepto la idea de que vivir en los márgenes, en el pueblo, es una manera hermosa y honesta de vivir y que no por eso voy a ser una fracasada?  También tengo en mi cabeza un pensamiento tan perseverante como mi deseo de escribir: ¿cómo salir de una vida precaria? ¿por qué parece que debo empezar de nuevo una y otra vez? 

 

Pienso también muchas veces en aquellos versos de Mary Oliver que me mantuvieron a salvo durante los años más duros: «¿qué piensas hacer con tu única, salvaje y preciosa vida?»

 

Ahora lo tengo mucho más claro: quiero cuidar de mi hijo, verlo crecer, estar ahí cada día para él, y quiero escribir. Después de tantos años de estudio, de trabajo, de escritura, no tengo ingresos y el feminismo me ha enseñado a ver que lo que me ocurre no es un problema individual sino que es un drama estructural que vivimos millones de personas en el mundo, sobre todo, mujeres, mujeres precarizadas, mujeres madres, mujeres que intentamos sobrevivir en los márgenes. 

 

Después de darle muchas vueltas, sentí la necesidad de retomar el proyecto de La tribu y darle una nueva oportunidad. Pensé que algo que había construido desde cero con lo poco que tenía sería una manera honesta de ganarme la vida. Además, he decidido mantener todas las publicaciones de la comunidad original de La tribu desde 2014. Las puedes leer aquí. Supongo que he tenido que vivir y llorar mucho para alcanzar algo de confianza y seguridad en mí misma y estar aquí delante de vosotras tan desnuda y tan contenta de empezar este nuevo proyecto. 

 

Bienvenidas a vuestra casa. 

 

 

MIS LIBROS

 

MAMÁ, QUIERO SER FEMINISTA (LUMEN, 2016)

 

 

 

UN PASEO POR LA VIDA DE SIMONE DE BEAUVOIR (LUMEN, 2018)

 

 

TRANQUILAS. HISTORIAS PARA IR SOLAS POR LA NOCHE (LUMEN, 2019)

 

 

LA SEÑORA DALLOWAY

 

EL LIBRO DE LA TRIBU I

 

PRECIOSA SANGRE. DIARIOS DE TERESA WILMS MONTT

 

 

NADIE ME DIJO. CREAR Y CRIAR DE HOLLIE MCNISH. TRADUCCIÓN DE SILVIA LÓPEZ Y ÁNGELO NÉSTORE

 

 

YO SOLA ME BASTO DE EVA STRITTMATTER. TRADUCCIÓN DE IZASKUN GRACIA