Solterona. La construcción de una vida propia – Kate Bolick

 

 

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Enrique Muda, Malpaso.

 

 

 

He de reconocer que, desde pequeña, la literatura me ha servido para sentirme acompañada, cuando no tenía a nadie con quien jugar, recurría a los libros para reconocerme en las historias ambientadas en lugares remotos aunque a la vez cercanos a mis sentidos, leía para sentir que un desconocido podía entenderme, cuando yo no lo conseguía.

En la literatura, me sigo descubriendo y reconociendo mientras voy desarrollando en mi cabeza lazos tan estrechos como pasajeros con autores y personajes. Siempre peco de demasiada sensibilidad e imaginación, y no podría vivir sin ambas. A través de la literatura he cambiado de piel, he consolidado intuiciones, redefinido objetivos. Me he vuelto la mujer soñadora, atenta, exigente y curiosa que soy hoy. Quién sabe cómo seré mañana.He crecido con el ejemplo de miles de mujeres leídas e imaginadas, cada una a su manera me ha enseñado el camino.

Kate Bolick ha querido plasmar en su primera novela Spinster (Solterona) su formación sentimental acompañada por cinco escritoras especialmente significativas en su evolución como mujer.

 

 

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Con quién casarse y cuándo: estas dos preguntas definen la existencia de toda mujer, con independencia de dónde se haya criado o de qué religión practique o deje de practicar. Quizá al final le gusten las mujeres en lugar de los hombres o quizá decida, lisa y llanamente, que no cree en el matrimonio. Da igual. Estas disyuntivas determinan su vida hasta que obtienen respuesta, aunque sea con un «nadie» o un «nunca».

 

***

Acudo a la presentación de la edición española del libro organizada por la editorial Malpaso en Barcelona, donde me encuentro con una audiencia, como me imaginaba femenina, receptiva, relajada, nada reivindicativa.

A Kate Bolick la había visto en algunas fotografías, pero al tenerla delante me parece una mujer de una belleza consciente, madura, con una actitud calmada y una sonrisa apaciguadora.

Enrique Muda, Malpaso.

Enrique Muda, Malpaso.

Solterona nace después devarios años de intensas lecturas y exhaustivas investigaciones, algo a lo que Kate Bolick está acostumbrada por su trabajo periodístico, y que nos resume en una presentación de PowerPoint que ha preparado para la ocasión. Me hace gracia este detalle, siempre tan pragmáticos y eficientes los norteamericanos, pienso. Kate Bolick tiene su discurso bien masticado y nos lo expone con entusiasmo y de forma amena. La escritora aporta datos que apoyan su tesis: la soltería es un fenómeno social que se ha vuelto una realidad aplastante. La autora nos presenta gráficos que indican el porcentaje de solteros en diferentes ciudades de EE. UU., añade imágenes de cómo el cine estadounidense ha plasmado el modelo de la soltera, como por ejemplo, una torpe y deprimida Bridget Jones. También recurre a Beyoncé que celebra a las solteras en su canción “All the single ladies”, aunque en realidad lo único que quieren esas chicas es que un hombre les ponga un anillo al dedo.

Bolick nos explica el origen de la palabra inglesa que da el título a su libro: spinster viene de la profesión de hilandera, probablemente de las primeras para las mujeres que querían ser independientes.

En su libro, Bolick recurre a menudo a la semántica para dilucidar la evolución de la mujer en la sociedad. Newwoman, por ejemplo, es un término popularizado a finales de 1870 por Henry James que define a una mujer “independiente y, a menudo aunque no necesariamente, sufragista.”, o el peyorativo flapper:

 

Al igual que el de spinster antes que él, el término había cruzado el Atlántico desde Inglaterra, donde surgió en la década de 1890 para describir a una prostituta y a una adolescente: a principios de los años veinte incluía a toda una categoría emergente de mujeres jóvenes que llevaban una vida distinta a la de sus madres (a los ojos de una ciudadanía alarmada, igual podrían haber sido prostitutas).

 

Kate Bolick habla sin tapujos, en el libro y en persona, de su recorrido vital a través de una serie de relaciones que se acaban, hasta llegar a sentirse normal sin estar casada.

 

En una sociedad organizada en torno a una unidad familiar estable, la opción de vivir solo es, por defecto, poco convencional.

 

Su lucha interna, que refleja la de tantas otras mujeres, entre lo que siente justo para ella y cómo la sociedad la querría, y sus investigaciones al final confluyeron en la realización de que lo más importante no es si estás con alguien, sino vivir la vida según tus propias reglas.

La autora confiesa que el proceso de creación de Solterona ha sido largo y accidentado: fue en 2006 cuando intentó por primera vez ponerse a escribir este texto, aunque sólo años más tarde alcanzó la distancia necesaria para escribirlo. Al principio, se sentaba frente al ordenador y sólo conseguía llorar, así que no le quedó más remedio que abandonar el proyecto. Sin embargo, años más tarde llegó el momento de poner negro sobre blanco lo que había vivido. El resultado es sin duda un libro orgánico en el que confluyen el ensayo, la autobiografía y la biografía. Porque Bolick, además de recurrir a sus memorias, narra la historia de sus cinco “despertadoras”, cinco literatas estadounidenses que la han acompañado en su educación sentimental: la poeta Edna St. VincentMillay, la articulista Maeve Brennan, a la que dedica más espacio en el libro, la columnista NeithBoyce, la novelista Edith Wharton y la socióloga Charlotte Perkins Gilman. Cinco artistas de principios de siglo XX con las que su experiencia ha estado en constante diálogo. Cinco mujeres que se han vuelto madres y amigas, modelos, yo posibles, en las que la escritora se refleja, se compara y busca su camino.

 

Maeve, la primera de mis cinco despertadoras, me había aportado  una imagen y un punto de vista que pusieron mi ser adulto en movimiento. Neith me había dado las palabras para pensar de forma crítica en el matrimonio y labrarme de verdad una vida propia. Edna me había guiado a través de los primeros años, tan confusos, del sexo como persona soltera.

Lo que Edith me enseñó fue lo siguiente: para vivir sola y feliz hace falta contar con tu propio pensamiento consciente.

 

A través de las historias de las despertadoras y la suya personal, Bolick establece un doble diálogo con las escritoras y con sus lectores. Escarba en las vivencias de estas mujeres, estudia teorías, cuestiona las convenciones sociales y busca respuestas. “¿Cómo embarcarte en la edad adulta cuando no sabes hacia dónde te diriges?”, “¿Había que estar sola para ser escritora?”, “A veces me pregunto si, durante la infancia, un cuento de hadas o una leyenda marcan nuestra psique y se convierten en una patrón inconsciente.”, son sólo algunas de las cuestiones que la escritora va planteando a lo largo de las páginas de Solterona.

 

[…]a pesar de que el matrimonio ya no era obligatorio, como sí lo había sido en los cincuenta, seguíamos organizando nuestras vidas en torno a él, sin discusión.

Aunque Kate Bolick había fantaseado durante muchos años, estando en pareja, con la idea de la soltería (lo que ella llama “fantasías de solterona”), se da cuenta que la realidad no es de color de rosa como la había imaginado:

No tenía ni idea de que escribir sobre ser soltera y vivir sola fuera tan difícil. De hecho, descubrí, no tenía ni la más remota idea de lo que estaba diciendo. En mi vida imaginaria, la que compartía con aquellas mujeres muertas, estaba llena de confianza y optimismo; en la vida real, la que vivía de verdad, sentía una inseguridad desesperada sobre mis elecciones y solía sufrir una dolorosa soledad.

 

 

 

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Enrique Muda, Malpaso.

 

 

Durante la presentación, Kate Bolick comenta la interconexión que a menudo se daba entre el arte y la soltería, cuando la mayoría de mujeres no casadas estaban comprometidas con su trabajo artístico. No nos olvidemos que para ser independiente la mujer necesita trabajar:

 

El trabajo –y por este concepto entiendo el empleo remunerado fuera del hogar, en fábricas, oficinas y escuelas, no las tradicionales tareas sin sueldo de cuidar los hijos y la casa– es primordial para la evolución de todas las mujeres de Estados Unidos y fundamental en el caso de las solteras.

 

Una vez más, Bolick recurre a su experiencia para ejemplificar la ambivalencia del estatus de soltera. Para la mujer, ser dueña de su tiempo y espacio es algo vital, pero a la vez nos avisa sobre el peligro de quedarse encerrada en casa trabajando todo el día, sin nadie que te saque de una espiral hiperproductiva en la que te puedes meter y que de repente puede estallar en gastos compulsivos.

 

Cuando estás soltera, estás enterrada en tiempo, el tiempo te llena la boca, los ojos y las orejas. Lo odias, despotricas contra él, haces lo que puedas para librarte de él: trabajas demasiado, bebes demasiado, te acuestas con cualquiera, te juntas con gente poco recomendable, creas un futuro imaginario birlado de las vidas de escritoras muertas y olvidadas, como si la economía y la política de su época no fueran tan radicalmente distintas de las tuyas, como si una persona pudiera tener un deseo sobre lo que podría ser su vida que fuera totalmente ajeno al contexto.

 

Solterona contribuye espléndidamente a investigar sobre la búsqueda de la identidad femenina en una época en la que mitad de la población está soltera, según indica la escritora.

A sus 43 años, Kate Bolick nos ofrece su testimonio honesto para que sigamos reflexionando sobre el tema, no nos sintamos solas y tengamos modelos parala construcción de lo que ella llama “mi propio reino de acuerdo con mis propias leyes”.

Enrique Muda, Malpaso.

Enrique Muda, Malpaso.

Como suele pasar, la autora dedica la última parte de la presentación a firmar ejemplares de su libro, aunque Bolick muestra un interés especial por nuestras vidas, nos pregunta lo que hacemos, es evidente que quiere seguir compartiendo con sus lectores. Algunas le contamos brevemente nuestras historias, como si estuviéramos confesándonos.

Está lloviendo fuerte cuando salgo de la presentación de Solterona. Resguardada por el paraguas, acerco a mi pecho el libro de Kate Bolick para que no se moje. Mientras camino hacia el metro, siento que todo está bien.

 

 

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Solterona. La construcción de una vida propia de Kate Bolick

Traducido por Silvia Moreno Parrado

Malpaso Ediciones, 2015

 

 

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