Inés Martínez: “La música y los sonidos del mar y de los pájaros están muy presentes en toda mi creación”.

 

 

 

 Eres la quinta invitada de esta sección después de Irati Iturritza, Andrea Abreu López, Aida González Rossi y Iosune de Goñi. Haciendo un repaso de vuestra escritura, llego a encontrar muchos lugares comunes: la casa, el cuerpo, los hijos, la sangre, la enfermedad. ¿Consideras que las poetas jóvenes empezamos a tener una voz y un imaginario colectivo, o es solo coincidencia?

Curiosamente estaba pensando esta misma mañana en un verso de Andrea Abreu sobre la sangre que dice “espacio entre sangre y sangre: vida”. Todas tenemos una voz y un imaginario común. Todas nosotras compartimos dolencias, menstruación y protestas; compartimos corazonadas, silencios y abusos. Como en el verso de Andrea, encuentro en muchos otros versos de mis compañeras poéticas ese guiño a lo que compartimos, de lo que la final todas hablamos: la sangre, la vida, el cuerpo como casa…

 

Como le preguntaba a las invitadas anteriores y preguntaremos a todas las que pasen por nuestra habitación, en el club de lectura de La Tribu leímos el curso pasado Solteronade Kate Bolick. En él, Bolick utiliza “despertadoras”, un término muy interesante con el que se refiere a las mujeres que la han inspirado con su vida y su obra a la manera de una genealogía. ¿Quiénes dirías que son las tuyas?

Empecé a leer a Anne Sexton y a Sylvia Plath al mismo tiempo. Quedé terriblemente fascinada. La sexualidad de los poemas de Sexton y las diferentes voces de Plath siempre me acompañan. También Chantal Maillard me hizo despertar con Hainuwele y otros poemas, y Delphine de Vigan con su obra en prosa Biografía del hambre. No falta, de todas formas, en mi mesita de noche, el tomo marrón gastado de la poesía completa de Alejandra Pizarnik, siempre cerquita este libro-guarida.

 

Esta es una pregunta obligada y no quería avanzar más sin hacerla. Si te buscamos en internet, es muy probable que nos aparezca más veces Agnes M. que Inés Martínez. Tu nombre en griego es la firma que acompaña a gran parte de tu obra, ¿hay una dualidad entre Agnes e Inés? ¿Qué las separa, o qué las une?

Desde los doce años he jugado mucho a tomar nombres de protagonistas de libros y otros inventados con una amiga, creando una lista de ellos bastante amplia. Según el momento, usábamos unos u otros para referirnos la una a la otra, pero no fue hasta un momento bastante difícil de mi adolescencia que comencé a firmar como Agnes, a los dieciséis años. No quería que algunas personas me encontraran en Internet como Inés. Siendo Agnes me sentía más libre y podía expresar todo lo que me estaba ocurriendo sin que nadie de mi entorno se percatara de ello. Hoy por hoy me siento más en sintonía con ambos nombres y casualmente estoy trabajando en unos textos en los que hablo de la dualidad cuerpo/pensamiento de estas voces, de este alter ego.

 

Abarcas muchos ámbitos dentro de la literatura, porque además de poeta eres periodista, corriges, editas, escribes reseñas y has hecho fanzine. Me atrevería a decir que, en esta ambición por abordar la escritura, hay un componente periodístico importante, una intención de analizar y llevar la poesía más allá. ¿Es así? ¿Sientes conexión entre tus mundos periodístico y literario?

Decidí graduarme en Periodismo solo para poder explotar el campo de la escritura. Para analizar e intentar, como dices, llevar la escritura más allá. Durante la carrera realicé diversos reportajes sobre poesía, cubrí eventos y me dediqué a entrevistar a diferentes voces, como Sara Torres. No sabía cómo adentrarme más y mejor en la escritura, por lo que me inscribí en varios cursos en los que el análisis estaba muy presente. En esa época nació mi primer fanzine, Seremos Onironautas. A partir de ahí fui sintiendo más esa conexión, así que decidí que mi trabajo de fin de grado trataría sobre esto. Lo sentí como un viaje, una expedición hacia la geografía poética donde se cruzan el periodismo y la ficción.

 

Recupero la idea del fanzine porque es especialmente llamativa. En 2015 publicaste el fanzine onírico Seremos onironautas, en el que recopilas los sueños de 15 personas. En la descripción del proyecto, señalas que este fue para ti una “salida de emergencia”. ¿A qué responde esto? ¿Tiene tanta incidencia lo que sueñas en tu manera de mirar?

Tengo una libreta exclusivamente para plasmar lo que sueño por las noches. Sí que es cierto que no la llevo al día, pero desde hace muchos años escribo los detalles de todo lo que sueño. Siempre he tenido muchas pesadillas y muchos sueños extraños que me manteían en vela, hasta que comencé a darle vueltas a la idea de escribirlos, de crear una “salida de emergencia” editando, posteriormente, un librito donde 15 personas pudieran expresar también ese grito nocturno. Me encanta atesorar no solo mis propios sueños, sino los de aquellos que se atreven a compartirlos conmigo. Siempre me he considerado bastante mística, le he dado mucha importancia a los sueños y he analizado el significado de unos y otros, encontrando en ellos desde recuerdos, premoniciones y señales hasta pequeñas piezas literarias. El onirismo es pura literatura.

 

Vuelvo ahora a la perspectiva de la corrección, la crítica y la antología. Elaboras reseñas de poesía para varias plataformas y ya has llevado a cabo la tarea de recopilar textos para antologías como en el caso del fanzine o de la Antología Navideña que podemos encontrar en tu blog. ¿Cómo se ve la literatura desde el otro lado? ¿Te ayuda de alguna manera a tu propia escritura?

Se aprende mucho y se disfruta aún más. Desde hace años ansío trabajar en una editorial y todavía más después de haber formado parte de Penguin Random House. Con respecto a si me ayuda… Bueno, depende de la ocasión. Muchas veces he dejado de lado mi escritura personal para dedicarme enteramente a la lectura y a la posterior creación de reseñas y críticas. También he llegado a sentir frustración por querer abarcar tantas cosas y no prestarle toda mi atención a mis textos, por no cumplir ese sueño de publicar a los 20 años. Pero me he dado cuenta de que me siento más allá de mi propia escritura, por lo que estoy más en sintonía con todas mis ambiciones literarias.

 

«Olvido / Como el que unen mis rodillas a mis hombros / En un absurdo intento de abrir un agujero / Para adentrarme en mí misma / Y matar lo que queda / Abrasado por la desazón / De mi yo asesina». He escogido un trozo de un poema tuyo que está publicado aquí en La Tribu. Me gusta mucho porque ejemplifica muy bien un sentimiento muy común en la literatura como es la ruptura con uno mismo, el alma ambivalente, la escritura como salvación y como maldición al mismo tiempo. Confieso que tengo una relación muy dual con la escritura: me redime y libera de muchas cosas, pero otras veces me genera más mal y ansiedad de lo que me ayuda. Aun así, tengo claro que es una parte fundamental de mí. ¿Cómo te sientes ante ella? ¿Has sido alguna vez derribada por la escritura, o siempre ha sido para ti un instrumento de rescate?

Hay una frase de Nikos Kazantzakis que dice “estoy tranquilo. Estoy tranquilo porque estoy desesperado”. Así me siento ante la escritura. En 2016 me operaron de los pies y estuve casi dos meses en silla de ruedas. Fue bastante duro, no solo por el dolor, sino porque me sentía totalmente inútil. Primero pasé por una crisis de lectora: no conseguía avanzar más allá de las diez primeras páginas de cada libro que intentaba leer. Después llegó la crisis de escritora. Creo que esa fue la peor porque sentía unas ganas insanas de escribir pero era incapaz. Únicamente logré llevar un diario en el que escribía de vez en cuando mis avances durante la recuperación. De este he podido rescatar diversos textos que saldrán publicados en un fanzine próximamente.

 

Investigando sobre ti he encontrado algo que me ha llamado mucho la atención y con lo que me siento muy identificada. Tengo una malsana obsesión con los cuadernos y con dejar las ideas anotadas. Mi enfrentamiento a la escritura creativa y/o periodística depende en gran parte de este modus operandi: no soy yo sin mis cuadernos. A ti es muy fácil seguirte la pista por internet, ya que mantienes tu blog desde hace 8 años y estás activa en redes y otras páginas donde publicas tu contenido. ¿Afecta esto de alguna forma a tu proceso creativo? ¿Cómo sueles escribir?

Yo no soy yo sin las listas y, por consiguiente, sin los cuadernos. Tengo anotado prácticamente todo desde que tengo uso de razón, ya sea en cuadernos personales o del colegio. Tengo libretas de todo tipo y para todo tipo de temas: diarios, cuadernos de sueños, diarios de viajes, ideas random, relatos, citas de libros, pensamientos negativos, documentación y bibliografía para relatos e historias… Este primer proceso creativo me parece my divertido y precioso, tanto que a veces le pongo más ganas a esta “escritura invisible” que a la consiguiente (re)escritura. Actualmente escribo más en ordenador que en papel, aunque siempre llevo conmigo una libreta donde anoto frases que se me ocurren o que escucho por la calle. Suelo escribir con música, siempre. Me inspiro muchísimo con la música y desde hace años he llegado a escribir a partir de los diferentes ritmos que iba escuchando. La música y los sonidos del mar y de los pájaros están muy presente en toda mi creación.

 

Según podemos leer en tu blog, estás en marcha con tu segundo libro de poemas. Nadas principalmente en el océano de lo digital, ¿qué te parece la perspectiva de publicar en papel siendo joven: te gustaría o te causa reparo?

Llevo un tiempo sumergida en este libro, pero me lo estoy tomando con calma. No quiero apresurarme. Además, trabajo en la escritura de un fanzine a dos voces con Iosune de Goñi que espero pueda editarse próximamente. Estoy muy emocionada. Compartir palabras con ella -mi hermana poética- es algo muy grande. Me encantaría publicar en papel, llevo soñando con ello muchos años y ya lo intenté con mi primer libro, pero al final decidí dejarlo a buen resguardo en el fondo del cajón. Espero poder tener más seguridad y lanzarme de una vez por todas con este segundo poemario. Me gustaría mucho que los fanzines que he publicado tengan un hermanito publicado -al fin- en una editorial.

 

Iosune de Goñi te tiende la mano para dejarte este espacio y ahora te toca a ti recomendarnos a alguien para el mes de mayo: ¿a quién te gustaría ceder el sillón de esta habitación?

Le cedo este maravilloso sillón a Verónica Durán. Nos seguimos desde hace muchos años. Tanto mi escritura como la suya han ido de la mano todos estos años, participando activamente en cada uno de nuestros proyectos antológicos. Además, su escritura es tan bonita como fresca. Verónica es puro arte. Pura naturaleza.

 

 

***

 

Antología poética

 

Todo cae:

Las piedras desde sus manitas de niña en el agua.

Las lágrimas de sus ojos vacíos. Lágrimas y gotas de mar

mientras yo observo

cómo su manita baila lentamente con las piedras.

El cielo se ha cubierto de negrura

ella grita mi nombre pero no quiero escuchar.

Soy una sirena en la orilla.

Soy un ancla sin cadena, no hay pertenencia. Ahora el silencio es mío

la negrura es mía.

Su voz de niña grita en la profundidad.

Todo cae: las piedras de sus manos, las lágrimas sin brillo de sus ojos.

La palabra se hunde con su eco.

Soy una sirena en la orilla blanca

y ella silencio de agua viva

que vuelve a la orilla y se rompe.

 

*

No conozco tu cuerpo si es que tienes alguno

Chantal Maillard

 

El grito de los árboles mueve la tierra.

Las hojas verdes de los árboles caen por mi garganta.

El eco del grito de los árboles yace en mi estómago.

 

Todo en mí es tierra y agua.

Los pájaros cantan todos mis nombres

el paisaje traspasa mi cuerpo.

 

Ahora la lluvia

Ahora la lluvia y la mano helada

Ahora la lluvia, la mano helada y mi corazón

abierto en el bosque.

 

Todo en mí es agua.

 

 

*

La vida en la lengua

 

Por la noche no puedo dormir
la sed y el silencio
crujen en la oscuridad.

 

Mi vida en la lengua        en los dientes,
toda mi vida escrita con hilos negros
a través de la boca del estómago
en la cavidad del ombligo.

 

Por la noche quiero, sola,

casarme con mi cuerpo.
Sentir mi lengua en acto de reconciliación.

 

Por la noche mis manos invisibles abren la palabra.
Mi vida en la lengua        en los dientes,
toda mi vida escrita con el susurro de mis dedos.

 

 

*

Hermana,

fuiste alboroto entre el silencio.

Una mano de hielo

sobre mi deletérea mente,

cómplice del miedo al cuerpo.

 

En la distancia, las estrellas comparten nuestras voces.

De tu herida abierta

un balbuceo.

Una estrella desciende como una luciérnaga.

Ahora tu balbuceo en la palma de mi mano.

 

Entre mi carne y tu dolor,

un secreto nos abraza.

 

 

*

Somos dos mujeres que con vergüenza

se miran a los ojos,

eternos diarios de abandono.

 

Entre nosotras no existe el verbo.

Tenemos tantos nombres

como infinitas voces.

 

¿Fue mi herida abierta la que comenzó a devorarnos?

 

 

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