Últimos pasos. “Los Pies Vendados” de Li Kunwu

 

La casa de las autoras gráficas

 

 

Los pies vendados de Li Kunwu. Astiberri, 2013.

 

Mi última lectura es Los Pies Vendados de Li Kunwu que fue editada por Astiberri en 2013. Esta novela gráfica vuelve sobre una terrible práctica que tenía lugar en la China Imperial: los llamados pies de loto. Se dice que aún se pueden encontrar ancianas con esta característica lesión. El vendaje de los pies se realiza justo después de haber sido deformados, las falanges rotas, con la intención de que las vendas opriman el crecimiento natural. Idealmente pequeños y puntiagudos, los pies de la mujer debían cumplir con un estándar de belleza dictado por la sociedad feudal y aristócrata. Para que a una joven la propusiera matrimonio el hijo de un buen linaje, aquella tenía que poseer unos pies dignos de este supuesto privilegio. Por eso no podían superar los 7’5 cm de largo y debían ser blandos y flexibles. Este requisito estético robaba la movilidad y causaba terribles dolores a millones de mujeres desde muy temprana edad ya que se aprovechaba la flexibilidad de los huesos. Por tanto la victima no debía superar los cinco años de edad y era inducida a esta tortura por su propia madre o tutoras que no dejan de repetirle lo mucho que se lo agradecería cuando fuera mayor. La barbarie se realizaba durante el invierno, cuando el frío anestesiaba el dolor. Durante el ritual se empapaban los pies con sangre de animal para reblandecerlos.

El cómic explica que los hombres no sólo lo encontraban atractivo, sino que los pies formaban parte de sus fantasías eróticas hasta límites insospechables. Esto sí que era plegarse a los deseos o derechos adquiridos del marido sobre su mujer, “(…) será tuya. No podrá irse jamás… ¡Podrás hacer todo lo que se te antoje sin límite!” (p. 65).

Existían diferentes grados de belleza determinados por la apariencia y tamaño de los pies. Añadido al dolor que este requisito infringía, a las niñas se las hacía caminar durante kilómetros para que su propio peso facilitara el aplastamiento de la lesión. En total, el proceso de perpetuación de semejante abominación podía durar diez años. Con suerte, al cumplir sus quince maravillosas primaveras, la niña comenzaría a ser agasajada con cumplidos y regalos de pretendientes, sino, viviría al margen de su tiempo, oculta de la vergüenza y la difamación públicas.

Esta narración se coloca en el vértice de la historia, cuando una joven de origen humilde tiene que luchar contra el determinismo justo antes de finalizar el régimen y que Mao declare por terminadas las susodichas prácticas. Según los hechos históricos, entre ambos acontecimientos tuvieron lugar las primeras revueltas feministas que se conocen en el país del sol naciente. Aquellas mujeres también colaboraron en la configuración de una China moderna que,  llegado el momento, se opuso a toda práctica “medieval” que denigrara los derechos de la sociedad civil. Por eso, no sólo el destino de Chunxiu, la protagonista de esta historia, resulta interesante. Me gustaría aprovechar este artículo para volver sobre la sombra de aquellas mujeres. Apenas pueden conocerse anécdotas sobre lo que hicieron. Rebuscando por la web aparece el nombre de Brigitte Kwan, nacida en Cantón, que además de luchar contra el vendaje de pies también se opuso a la misoginia arraigada en las clases feudales. Poseedora de una educación inusual para la época, la joven lee los clásicos de Confucio y se rebela contra la tradicional práctica del vendaje, además de comenzar una lucha por los derechos de las mujeres del Imperio. También encuentro algunos datos sobre un grupo de personas en Shanghái que luchó en contra el vendaje de los pies. Mantenían que, entre otras cosas, la recuperación de esta práctica era un obstáculo para el aprendizaje y educación de las niñas.

El ágil y austero dibujo de este cómic de Li Kunwu procura que no nos distraigamos de los hechos en los que el autor pone toda su atención. Hay un “flashback”  introductorio en el que el narrador y el autor se convierten en la misma persona, lo que aporta a la historia un adecuado realismo. No es la primera vez que el autor confía en la experiencia como fuente de conocimiento, otorgando a su particular uso de del octavo arte un carácter documental muy apreciado dentro de su género. Li Kunwu es más conocido por su trilogía “Una Vida en China” (Astiberri). En esta novela vuelve a reconocerse su gusto por crear espacios y contextos culturales específicos en los que ofrece al lector un vistazo comprensible e imparcial de su sociedad.

La sociedad China contemporánea combate contra una agresión pasiva y furtiva del estado. Las gigantes mecánicas de trabajo y la rigidez de sus vidas amenazan su libertad de expresión. Hoy en día las feministas chinas luchan por la agresión sexual en el transporte público, pero hace sólo dos años fueron encarceladas cinco mujeres que se manifestaron en contra de estos abusos repartiendo pegatinas de denuncia. Son los últimos pasos de una lucha discreta y poco conocida que camina con dificultad.

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